Hacia el 29N: voces de Iglesia reclaman diálogo y acuerdos
La convocatoria de nuevas elecciones se produce en un contexto en el que la polarización política y social no deja de acelerarse, asegura el sociólogo Esteban Sánchez Moreno. «Hay que empezar a tejer desde abajo» y romper el individualismo
El tono que ha adquirido la movilización social por la vivienda y el caso de Maricarmen Abascal, que ha llevado a la convocatoria de elecciones, es el último exponente de un proceso de polarización que, si bien viene de hace años, en meses recientes «ha ido creciendo progresivamente», alerta Esteban Sánchez Moreno, decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología León XIII de la Fundación Pablo VI. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció el pasado lunes la disolución de las Cortes y el adelanto de las elecciones generales al domingo 29 de noviembre con el objetivo de «lograr que el Parlamento nos dote de una mayoría progresista mucho más amplia», después de que el viernes pasado el Congreso rechazara los dos decretos del Gobierno frente a esta cuestión. La movilización no ha incluido solo la acampada en la Puerta del Sol, sino manifestaciones y contramanifestaciones.
«Lo ocurrido en la Puerta del Sol es un momento coyuntural dentro de un marco más amplio» de «polarización social» que «es en el que se van a celebrar las elecciones», afirma Sánchez Moreno. Este catedrático de Sociología subraya que no solo esta polarizado el discurso político, mayoritariamente basado en «el antagonismo y el enfrentamiento». El mismo problema existe socialmente, como se detecta «a poco que pongas el oído» en los bares. «Es difícil decir» qué vino primero, matiza. Por un lado, los discursos políticos «han transmitido a la gente mensajes esquemáticos, muy ideologizados», que han calado. Pero, al mismo tiempo, «determinados procesos sociales» como «la creciente presencia de personas migrantes, la precariedad laboral o la dificultad para acceder a la vivienda» pueden «haber llevado a la gente a posturas de hartazgo, frustración y rechazo» que alimentan la división.
- ITD pide al nuevo Gobierno impulsar contratos indefinidos a tiempo completo, sueldos acordes al coste de la vida, conciliación y más vivienda pública.
- 45 % de la población que vive de alquiler está en riesgo de pobreza y exclusión, según el Informe Foessa.
- CONCAPA reclama financiación de la concertada, gratuidad del Bachillerato y primer ciclo de Infantil, mejorar los resultados y una PAU única.
- 33,8 % de menores (2,7 millones) sufre pobreza en España, la tasa más alta de Europa, según EAPN-ES.
Más allá de detonantes concretos como Maricarmen o la crisis de Ceuta, el sociólogo señala, preocupado, que «la reacción es cada vez más rápida» cuando «se produce una situación social que tensa». Por ello, aunque espera que no ocurra, alerta de que «en situaciones de polarización alta», la violencia física «se puede producir de manera más natural».
En este contexto tan preocupante, el sociólogo ve «una inspiración y una fuente de discernimiento» en las palabras del Papa León XIV el 8 de junio en el Congreso de los Diputados, cuando advirtió frente a la «violencia, polarización y desconfianza recíproca». «La pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario», afirmó. «La discrepancia no conlleva humillación». Y subrayó que «quienes ejercen una responsabilidad pública tienen una especial obligación de custodiar la palabra para “desarmar el lenguaje”».
¿Qué soluciones?
El sociólogo señala que en España existe «un acuerdo básico en que hay problemas de gran magnitud», como la vivienda. La polarización se produce sobre cuáles son las soluciones. Tal vez por ello, una petición que se repite desde distintos ámbitos de Iglesia de cara a la formación de un nuevo Gobierno es la búsqueda de grandes consensos. Ángel Aguas, portavoz de Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) reclama «un gran pacto de Estado» para atender las necesidades sociales con leyes que perduren. La vivienda «representa hoy la primera preocupación de las personas trabajadoras, según el CIS». En España, «incluso tener un trabajo digno y un salario digno no garantizan una vida digna», denuncia. «El trabajo, la vivienda, la pobreza están interrelacionados y hay que trabajar en todos los frentes para preservar la dignidad de las personas».
La necesidad se repite en el ámbito educativo, asegura María Ángela Melero, presidenta de la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y padres de Alumnos (CONCAPA). El adelanto electoral le da «esperanza de recuperar la estabilidad política» y de «retomar la capacidad de diálogo y acuerdo que necesita la educación»; incluido un pacto educativo. «Necesitamos políticas construidas desde el consenso y con vocación de permanencia», no «el recurso continuado al decreto» sin debatir ni escuchar a familias y comunidad educativa.
Sin embargo, Aguas no cree que estos grandes acuerdos se vayan a dar, a la vista de la situación actual. Esteban Sánchez explica que «para terminar con este ambiente de posturas radicalmente enfrentadas, lo primero que hay que hacer es volver al diálogo»; no tanto al político, sino al social. «La clave está en que las personas se vuelvan a encontrar en contextos naturales. Si el problema empieza» en los ámbitos en los que las personas lo pasan mal o se sienten amenazadas, «la solución está ahí. Debemos romper con ese individualismo tan peligroso. La comunidad es el antídoto frente a las posiciones que nos definen en contraposición con los otros. Hay que empezar a tejer desde abajo». Una posible vía para «reconstruir el tejido social», sugiere, es aprovechar que «ya se confía más» en las entidades de la sociedad civil, como asociaciones vecinales y ONG —Cáritas incluida— que en las instituciones políticas, porque se percibe que «sus soluciones son las que se necesitan».