Gentes: Tomás Melendo, catedrático de Filosofía (en Raíces de la crisis) - Alfa y Omega

Con la crisis, por fin ha dado la cara, también en el plano económico, la hegemonía progresiva del dinero. El dinero encierra una inclinación muy notable a convertirse en un absoluto, en algo que tiende a subordinar cualquier otro bien y a ser apreciado por encima de todo. Como consecuencia, se ha producido una instrumentalización casi universalizada del trabajo humano, una prostitución de la persona y una desazón vivida a menudo como falta de sentido para la propia existencia.