Gentes: José Apezarena, periodista (en El Confidencial Digital) - Alfa y Omega

La campaña de movilizaciones desde el Vaticano, incluida esa jornada de oración y ayuno del 7 de septiembre, las palabras del Papa pidiendo que no se desate una nueva guerra, son un grave obstáculo para el presidente Obama y sus proyectos bélicos. Por si fuera poco, los obispos norteamericanos se han pronunciado con toda rotundidad en contra de una intervención armada. Miedo le tengo a la reacción de Obama, a actuaciones para tratar de quitar capacidad de influencia de la Iglesia.