Francisco: «Yo tuve una conversión ecológica» - Alfa y Omega

Francisco: «Yo tuve una conversión ecológica»

Con el lema Jubileo de la tierra, el Tiempo de la Creación anima a encontrar estilos de vida más sostenibles. «La tierra es capaz de recuperarse si la dejamos descansar», afirma el Papa

María Martínez López
Francisco recibió el día 3 en el Vaticano a un grupo de expertos en ecología que colaboran con los obispos franceses. Foto: EFE / EPA / Vatican Media

«Estos brasileños, cómo cansan con la Amazonia. ¿Qué tiene que ver eso con la evangelización?». No son palabras de un detractor del pontificado de Francisco, sino del mismo Papa. Las pensó en 2007, cuando era uno de los redactores del documento final de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Aparecida. El Santo Padre hizo esta sorprendente confesión el 3 de septiembre, al recibir en el Vaticano a un grupo de personalidades francesas implicadas en la defensa del medio ambiente.

Más allá de las citas habituales con obispos y colaboradores, era uno de los primeros encuentros privados del Pontífice desde el inicio de la pandemia. Y tenía lugar solo dos días después de la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación y al comienzo del Tiempo de la Creación, que se prolonga hasta el 4 de octubre. En el heterogéneo grupo se encontraban desde el presidente de la Conferencia Episcopal Francesa, monseñor Éric de Moulins-Beaufort, hasta la actriz Juliette Binoche, la política Audrey Pulvar y varios activistas. Francisco dejó de lado el discurso que había preparado para contarles el origen de la encíclica Laudato si y dar testimonio de su propio «recorrido de conversión, de comprensión del problema ecológico». «¡Antes no entendía nada!», exclamó.

Una ecología cristiana

Lo que fue comprendiendo en esos ocho años lo recoge en el discurso que tenía escrito, hecho público por el Vaticano, en el que desarrolla con pedagogía y sencillez las «grandes motivaciones» que la fe ofrece para defender la naturaleza. En un universo «bello y bueno», no nacido «del caos o el azar» sino del amor de Dios, «el cristiano solo puede respetar esta obra que el Padre le ha encomendado». Usándola, sí, para sus propios fines; pero como su «administrador», no considerándose «su dueño o déspota». Cuando esto ocurre, «se consolida la voluntad de los más fuertes» y se producen «graves injusticias», como la destrucción del medio, la explotación de las personas o la desprotección de la vida humana en todas sus fases.

Por todo ello –sigue el texto– la Iglesia desea «participar plenamente en el compromiso de proteger la casa común». No puede ofrecer «soluciones prefabricadas» y es consciente de las dificultades técnicas, económicas y políticas. Pero sí está a su alcance actuar «concretamente donde sea posible». Y, sobre todo, «formar conciencias para propiciar una conversión ecológica profunda y duradera».

Vuelta a la sencillez

«Queda mucho por hacer, todavía vemos demasiada lentitud», reconoce el Papa. Pero los cristianos «no perdemos la esperanza, porque tenemos la mirada puesta en Jesucristo». De hecho, en su mensaje para el Tiempo de la Creación de este año, Francisco celebra «el surgimiento paulatino de una gran movilización de personas» comprometidas. La alegría es una de las cinco ideas con las que desgrana el lema elegido: Jubileo de la tierra: nuevos ritmos, nuevas esperanzas. En una prueba de cómo esta convocatoria ecuménica para dedicar un mes a la creación se va consolidando, este año por primera vez se ha elegido un lema compartido.

La idea del jubileo está relacionada con la experiencia vivida durante la pandemia, que «nos ha llevado a redescubrir estilos de vida más sencillos» y ha permitido comprobar que «la tierra es capaz de recuperarse si la dejamos descansar». Esta constatación conecta con el ritmo de trabajo y descanso que Dios impuso al pueblo de Israel con el sábado, los años sabáticos (cada siete años) y el Año Jubilar cada medio siglo. El primer objetivo de estas pausas, explica el Papa, es recordar y «hacer memoria de la vocación original de la creación» y del entramado de relaciones (con Dios, los hermanos y el medio) en el que existimos. Era y es, también, un tiempo para el perdón y el arrepentimiento, para «sanar estas relaciones dañadas», «dar libertad a los oprimidos» y volver a Dios. «No se puede vivir en armonía con la creación sin estar en paz con el Creador», apunta.

Tiempo de descanso

Un tercer punto de reflexión para el Papa es el descanso. Dios quiso que «la tierra y sus habitantes pudieran reposar y reponerse», algo opuesto a un estilo de vida que demanda un crecimiento continuo y «empuja al planeta más allá de sus límites». En el siglo XXI, este mandato se traduce en la necesidad de «encontrar estilos de vida equitativos y sostenibles» en el consumo y el uso de la energía, el transporte y la alimentación.

Estas ideas se concretan en propuestas en el apartado siguiente, dedicado a la reparación: «cancelar la deuda de los países más frágiles», respetar el derecho de los indígenas a sus tierras, asumir «objetivos nacionales más ambiciosos» para limitar el crecimiento de la temperatura media global y trabajar, como ha pedido la ONU, para que en 2030 el 30 % de la Tierra sea considerado hábitat protegido.

Por último, Francisco comparte su deseo de que el Tiempo de la Creación, en el marco del Año Laudato si por el quinto centenario de la encíclica, sirva para animar a familias y todo tipo de instituciones a poner en marcha planes a largo plazo para lograr una ecología integral. Este será el objetivo de la Plataforma de Acción Laudato si que se lanzará en mayo.

Tiempo de la Creación en los cinco continentes

El Movimiento Católico Mundial por el Clima (GCCM por sus siglas en inglés) convoca, del 14 al 19 de septiembre, la Semana de Animadores Laudato si. El objetivo es dar a conocer la labor de los 8.000 voluntarios que trabajan a nivel local en todo el mundo, y animar a más personas a unirse a esta labor.

Estados Unidos: En New Berlin (Illinois) el Centro de Ecología y Espiritualidad organiza un evento de ornitología para familias.

Brasil: Desde las localidades de Santo Inácio (Paraná) y Timburi (São Paulo) la Iglesia, las autoridades locales y los pescadores colaboran para limpiar de basura las orillas del río Paranapanema.

Alemania: En Renania-Palatinado feligreses de distintas parroquias descubrirán, de la mano de guías forestales, el deterioro de los bosques cercanos.

Uganda: El día 4 se plantaron en Tororo 4.500 árboles en zonas deforestadas. Quienes quieran compensar su huella de carbono pueden financiar el proyecto.

Malasia: El grupo Laudato Si Malasia organiza el 1 y 2 de octubre el congreso REGENAsia sobre innovación para regenerar los ecosistemas.

Australia: En los montes Perth se lanza el día 10 la Red de Espiritualidad de la Creación con una charla sobre la naturaleza en la Biblia.