«Francisco de Vitoria defendió la dignidad de los indígenas aunque no fueran católicos»
Un documental de la UFV recupera la figura de Francisco de Vitoria, precursor de la reflexión sobre los derechos humanos
Un documental de la Universidad Francisco de Vitoria recupera el pensamiento del teólogo Francisco de Vitoria, que defendió los derechos de los indígenas americanos y sentó bases para el desarrollo posterior de los derechos humanos. Victoria Hernández, directora del Grado en Humanidades de la Universidad Francisco de Vitoria, es una de las expertas que sale en el documental explicando la trascendencia de su figura.
—¿Quién fue Francisco de Vitoria para quien no lo conozca?
—Francisco de Vitoria fue uno de los profesores universitarios más importantes de su tiempo, catedrático de Teología Prima en la Universidad de Salamanca. Por eso, la Universidad Francisco de Vitoria ha realizado este año un documental sobre su figura, coincidiendo con el quinto centenario de su toma de posesión de la cátedra, en 1526. Durante más de quince años enseñó a los alumnos que pasaron por sus aulas y se le conocía como «el maestro».
—¿Cuál es su trascendencia?
—Fue un profesor de Teología, pero introdujo una novedad importante en la Universidad de Salamanca: la escolástica que había aprendido durante sus años de estudio en París. Además, se atrevió a abordar los asuntos más relevantes de su época, como el descubrimiento de América, la irrupción de la Reforma protestante en Europa y las pretensiones del emperador de ampliar su poder frente a la Iglesia. Durante aquellos años, además de impartir sus clases, pronunció las llamadas relecciones, conferencias públicas a las que debían asistir los catedráticos. Lo que conservamos hoy son las transcripciones de esas intervenciones y los apuntes de algunos alumnos.
Escuela de Salamanca
—Es mundialmente conocido por ser uno de los referentes de la Escuela de Salamanca. Algunas de sus reflexiones han contribuido al desarrollo de lo que hoy conocemos como derechos humanos. ¿Cómo se explica esa sensibilidad hacia la dignidad humana?
—En el contexto del descubrimiento de América, cuando España llegó al continente, surgieron preguntas sobre cómo debían ser tratados sus habitantes. El emperador Carlos I recibió peticiones de distintos pensadores para abordar estas cuestiones. Francisco de Vitoria desarrolló una reflexión sobre el derecho de gentes en la que defendió la dignidad de los indígenas. Aunque no fueran creyentes ni católicos, tenían la misma dignidad y los mismos derechos que cualquier otro ser humano. Por tanto, debían poder conservar sus tierras, sus costumbres e incluso sus lenguas.

La labor evangelizadora española en América también estuvo acompañada de la creación de universidades, porque se entendía que esos nuevos súbditos debían recibir educación y disfrutar de los mismos derechos que los españoles de la península. Así, los indígenas comenzaron a considerarse españoles también al otro lado del Atlántico. De ahí procede parte del fundamento filosófico, antropológico y teológico de la reflexión posterior sobre los derechos humanos.
Francisco de Vitoria, citado por León XIV
—El Papa León XIV mencionó recientemente a Francisco de Vitoria en su discurso ante el Senado en España. ¿Por qué los derechos humanos, que conceptualmente parecen indiscutibles, siguen cuestionándose en la práctica? ¿Qué impide que se reconozcan durante todo el recorrido de la vida humana, desde la concepción hasta la muerte?
—Lamentablemente, algo fundamental e inherente a la persona humana queda muchas veces supeditado a intereses políticos y geosociales. Desde la teología, el ser humano está creado a imagen y semejanza de Dios y, por el hecho de ser criatura y ser querido por Él, tiene una dignidad propia. Sin embargo, esos intereses no siempre están alineados con algo que nos parece tan fundamental. Por eso, en muchos casos se obvia o se desprecia esa dignidad.
—¿Como por ejemplo?
—Basta pensar en cuestiones que espero que dentro de unos siglos nos parezcan aberrantes, como el aborto o la eutanasia, pero también en los vientres de alquiler, determinadas formas de experimentación genética o algunas propuestas que se sitúan en el horizonte, como el transhumanismo. Son cuestiones que deberían revisarse. León XIV ha recuperado este legado, aunque también habría que reflexionar sobre la Declaración de los Derechos Humanos y sobre cómo, en ocasiones, puede perderse la esencia fundamental de esa defensa de la dignidad. Al final, los derechos humanos pueden quedar pisoteados por los intereses económicos, sociales y políticos de quienes gobiernan.