Etapa 12: el Camino del Mar ya es oficial. «Hemos demostrado que hubo peregrinos y hospitalidad» - Alfa y Omega

Etapa 12: el Camino del Mar ya es oficial. «Hemos demostrado que hubo peregrinos y hospitalidad»

José Calderero de Aldecoa
Manuel Vicente recogiendo el documento que acredita la oficialidad del Camino del Mar. Foto cedida por Manuel Vicente

La última etapa antes de llegar a Santiago la realizamos a través del Camino del Mar, que acaba de ser declarado oficial por la Iglesia. Manuel Vicente, presidente de la Asociación de Amigos del Camino del Mar, lleva investigando dos décadas para lograrlo y una vez que lo ha conseguido, con la ayuda de muchas otras personas, no se detiene. «Ahora es fundamental darlo a conocer, señalizar la ruta o montar las infraestructuras de atención al peregrino», asegura.

¿Desde cuándo es oficial el Camino del Mar?
El sábado 12 de junio tuve la última reunión con Segundo Pérez [deán de la catedral de Santiago hasta febrero y responsable de la Oficina Internacional de Acogida al Peregrino], y ya nos estregó la documentación que lo acredita. 

 ¿Cuánto tiempo llevan trabajando en el proyecto?
De forma particular, empecé a indagar y a hacer las primeras investigaciones hace ya más de 20 años. El trabajo con la asociación debe de llevar en marcha unos 15 años aproximadamente.

¿Cuál es el proceso para declarar oficial un trazado del Camino?
Lo que hemos tenido que hacer es demostrar que allí hubo un camino de peregrinos. Hay que delimitar un periodo de tiempo, que en nuestro caso fue del siglo XVI al siglo XIX, y demostrar con documentos históricos –en muchos casos salidos de los propios archivos eclesiásticos– que por entonces ya existía un recorrido con ese mismo trazado. También hay que documentar el paso de los peregrinos en aquellas fechas. Por ejemplo, nosotros hemos encontrado las actas de defunción de muchos peregrinos registradas en los alrededores del camino. Y la tercera circunstancia es definir la hospitalidad histórica en la ruta. En este caso, encontramos bastante documentación de los antiguos hospitales de peregrinos. Gracias a Dios, se conservan algunos de estos edificios, muchos de ellos transformados hoy en capillas.

¿Qué supone este reconocimiento para usted?
Bueno, no es un reconocimiento solo a mí y a la asociación, sino a todas aquellas personas que han participado en el proceso. Nosotros hemos aportado lo que hemos podido, pero mucha parte de nuestro trabajo ha sido rescatar piezas de un puzle desordenado y recomponerlo. Lo que hemos hecho ha sido coger distintas investigaciones que han realizado otras personas, interpretarlas, y las hemos puesto en valor.  Por otro lado, es un espaldarazo para La Mariña y el Ortegal. El poder recibir tráfico de peregrinación en estas dos comarcas va a ser importantísimo. Hasta ahora teníamos algunos peregrinos, pero muchos declinaban hacer la ruta porque al llegar no se les reconocía su Camino de Santiago  y no les entregaban la compostela. Ahora esperamos que surja un efecto llamada y aumenten los peregrinos.

¿Con el reconocimiento oficial se ha acabado el trabajo de la asociación?
No, todavía hay bastante trabajo por delante. Ahora es fundamental dar a conocer este recorrido y ponerlo en valor, señalizar la ruta para que los peregrinos no se pierdan y puedan recorrerla sin dificultad. También hay que involucrar a nivel administrativo a los ayuntamientos por los que pasa el trazado, que hasta ahora nos han transmitido todo su apoyo, o montar las infraestructuras de atención al peregrino, como albergues y otros servicios.

¿Qué particularidades tiene la ruta?
En primer lugar, une dos centros de devoción y de peregrinación muy importantes en Galicia, como son la basílica de San Martiño de Mondoñedo, que está situada en el municipio de Foz y que está considerada una de las catedrales más antiguas del sur de Europa, y el santuario de San Andrés de Teixido, con la catedral de Santiago de Compostela. Por otro lado, esta ruta tiene una riqueza histórica importantísima y, además, paisajísticamente es un recorrido especialmente bello. Va prácticamente pegado a la costa. En algún momento, eso sí, se mete hacia el interior, porque antiguamente las poblaciones no se situaban tan cerca de la costa y nosotros hemos querido respetar la historicidad de este camino.