Etapa 1: Roncesvalles. «En la colegiata se unen hospitalidad y cultura»

Roncesvalles se encuentra inmersa en un Año Jubilar por su octavo centenario. Allí nos encontramos con Juan Ramón Corpas (Estella, 1952), que fue parte del Gobierno de Navarra como director general de Cultura y, luego, como consejero de Cultura y Turismo. Hoy dirige la Asociación de Amigos de la Colegiata de Roncesvalles, que vio la luz hace un año. Ha recorrido la ruta jacobea en varias ocasiones y por distintos trazados. «Es imposible sustraerse al poder espiritual del Camino», asegura

José Calderero de Aldecoa
Juan Ramón Corpas ha dedicado buena parte de su obra literaria al Camino. Foto: Jialxv

Los 800 años de la colegiata contrastan con los primeros pasos de su asociación.¿Cómo surgió? 
–Los orígenes de Roncesvalles se remontan al año 778 y su colegiata, consagrada el 17 de julio de 1220 y que aparece en el Codex Calixtinus, es un templo de gran significado en toda Europa. Llevábamos tiempo queriendo montar una entidad que hablara de todos esos siglos.

El deán de Santiago me dijo que muchos empiezan el Camino como turistas y terminan como peregrinos. ¿Comparten esta visión?
–La gente que recorre el Camino lo hace por motivaciones distintas, por cultura, por deporte o turismo… pero es imposible sustraerse al poder espiritual que tiene. Y se puede ser más o menos religioso, pero el alma del caminante siempre acaba tocada por esa espiritualidad. Por eso, esa afirmación del deán es certera, porque ocurre así.

La convivencia con otras personas, el diálogo con peregrinos de otras culturas… Todo eso va enriqueciendo la propia experiencia, va penetrando en el interior del peregrino y llega un momento en el que uno se da cuenta de que está recorriendo uno de los lugares con más poder espiritual de Occidente, sino el que más.

Convivencia, diálogo… ¿Qué relevancia tienen estos valores del Camino en la momento actual de España, donde las posiciones parecen antagónicas?
–El mensaje del Camino siempre ha sido importante para la España de su tiempo. Ojalá en la actualidad se puedan divulgar aún más sus enseñanzas. A lo largo de la historia, a pesar de las guerras o los cierres de frontera, el Camino de Santiago siempre ha estado abierto. Es el mejor ejemplo para intentar suavizar esas posiciones antagónicas.

¿Se está pudiendo celebrar con normalidad el Año Jubilar de Roncesvalles por el octavo centenario de su consagración?
–Hay muchos actos previstos, tanto en el ámbito religioso como en el civil, y hasta ahora no hemos tenido que suspender nada. Lo que quizá se tenga que cancelar es la media maratón Roncesvalles-Zubiri y el concierto del coro de la catedral de Paderborn, porque el Gobierno alemán ha desaconsejado viajar a Navarra. De esta forma, nuestro Año Jubilar es un buen test, y también una buena puesta a punto, para el Año Santo Compostelano, aunque hay que tener en cuenta la poca incidencia que ha tenido la COVID-19 en el área sanitaria a la que pertenece Roncesvalles.

¿Cuál es el mensaje que lanza al mundo el octavo centenario?
–El gran mensaje es el de la acogida piadosa. En la columna vertebral de la Europa cristiana, que es la base de la Europa que tenemos, Roncesvalles es uno de los puntos esenciales. No por casualidad, dos de los principales itinerarios culturales europeos –el Camino de Santiago y la Vía Carlomagno– coinciden en Roncesvalles y tienen a la colegiata como uno de sus lugares icónicos.

¿Qué supone para la colegiata ser uno de esos inicios históricos del Camino?
–Ser el comienzo del Camino de Santiago da a la colegiata la oportunidad de ejercer su gran vocación, que es la vocación hospitalaria. Además, permite a los peregrinos, incluso a los que no son católicos o cristianos, entrar en un lugar donde la imagen de Santa María de Roncesvalles va a conmover su corazón. Y esa unión de hospitalidad, cultura y cristianismo le hace ser un lugar privilegiado en el alma de todos los europeos.