Este archivo de Vitoria sobre un hito misionero tiene mucho potencial - Alfa y Omega

Este archivo de Vitoria sobre un hito misionero tiene mucho potencial

Entre 1948 y 2020, la Iglesia vasca envió a la misión a 750 curas diocesanos. Cartas y fotos forman un fondo que ahora se da a conocer

María Martínez López
Visita guiada el 21 de octubre para dar a conocer el archivo.
Visita guiada el 21 de octubre para dar a conocer el archivo. Foto: Diócesis de Vitoria.

La fotografía en blanco y negro de esta página ilustra el comienzo de lo que en su día marcó un cambio en la historia de las misiones en España: el envío en 1948 de ocho sacerdotes diocesanos de Vitoria (diócesis que entonces abarcaba las tres provincias vascas) en misión a Los Ríos, en Ecuador. «Todo nació a raíz de un discurso de Ángel Sagarmínaga», primer director de Obras Misionales Pontificias España, cuya labor de promoción de la misión se ha subrayado en este mes del centenario del Domund llevando a Vitoria la exposición El Domund al descubierto. «Agitó las conciencias misioneras del seminario de Vitoria y prendió la mecha» para crear las Misiones Diocesanas Vascas, explica Vanessa Jiménez, técnico del Archivo Histórico Diocesano de Vitoria, que también se encarga del Archivo de Misiones Diocesanas Vascas junto con Itziar Lafuente, también técnico de archivo.

Hasta entonces, los misioneros eran prácticamente todos religiosos. «Lo revolucionario en las Misiones Diocesanas es que seguían siendo parte de la diócesis, que los enviaba y se encargaba de ellos allí y al volver. Es como si el territorio de misión formara parte de la diócesis, entre comillas». Esta novedad hizo que los inicios no estuvieran exentos de trabas. Pero también fue muy fructífera: se envió a 750 sacerdotes; de ellos, 200 solo en los años 60. Cuando en 1950 se crearon las diócesis de Bilbao y San Sebastián, aunque cada misionero dependía de su obispo, Misiones Diocesanas Vascas se mantuvo como punto de unión, de coordinación y de gestión de las necesidades. Así fue hasta 2020, cuando se disolvió.

Parte del primer grupo en una escuela que abrieron en Ecuador.
Parte del primer grupo en una escuela que abrieron en Ecuador. Foto: Diócesis de Vitoria.

Su fondo documental quedó en Vitoria y hace tres años se abrió como archivo propio. En total, son 349 cajas de documentos; sobre todo correspondencia y también planos de los templos y de otros proyectos. Hay también 100 cajas de fotografías —«la parte más vistosa»—; una biblioteca auxiliar con más de 600 referencias y 302 referencias de fondo audiovisual. Además, ocasionalmente se incorporan documentos y, sobre todo, fotos, hasta entonces en manos de antiguos misioneros. También OMP de Vitoria ha cedido imágenes «muy exóticas».

El archivo «tenía unos inventarios y una catalogación muy básicos», que Jiménez y su compañera han ido completando y dentro de poco se podrá consultar por internet. «Está por catalogar el fondo fotográfico. La parte más antigua está digitalizada. Pero falta lo demás», admite Jiménez. «Aún estamos echando a andar y dándolo a conocer». Eso hace que no reciban muchas consultas. «Sí tenemos a un sacerdote angoleño que está aquí terminando sus estudios y aprovecha el fondo para su tesina, referente a su país». Pero su responsable está segura de que tiene potencial «dada la importancia que tuvo Misiones Diocesanas». 

Misal en lengua kisanga (R. D. del Congo).
Misal en lengua kisanga (R. D. del Congo). Foto: Diócesis de Vitoria.

Por ejemplo, en las cartas se puede encontrar mucha información etnográfica y relativa a las experiencias de los misioneros, especialmente los primeros años. «Se ve el choque entre la mentalidad de aquí, la idea que llevaban y lo que se encontraron». Desde el clima a la realidad de las comunidades, que «eran muy pobres y en muchos casos carecían de lo más básico», además de estar explotadas. «Luego, la religiosidad estaba bajo mínimos. Era un panorama desolador». Partieron de cero, construyendo colegios para una educación básica y centros de salud. Sus escritos reflejan además cómo «andando el tiempo llegó la teología de la liberación» y cómo la fueron viviendo e integrando cada uno según pudo.