«Es una herida para la Iglesia la separación de las familias sirias»

Una delegación de la comisión de la Familia de la Conferencia Episcopal siria ha participado en la Jornada Mundial de las Familias de Dublín. Allí han descrito las dificultades que enfrentan las familias en el país

Alfa y Omega
Delegación Siria en el EMF. Foto: ACN España

Una delegación de la comisión de la Familia de la Conferencia Episcopal siria ha participado en la Jornada Mundial de las Familias de Dublín. Allí han descrito las dificultades que enfrentan las familias en el país

Presidida por monseñor Samir Nassar, arzobispo maronita de Damasco, y con el apoyo de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada, una delegación de la comisión de la Familia de la Conferencia Episcopal siria ha participado en el Encuentro Mundial de las Familias en Dublín. Los participantes han descrito las dificultades que enfrentan las familias sirias, dispersas, traumatizadas y arruinadas tras ocho años de guerra.

Para monseñor Nassar, la guerra siria, a la que ha calificado de «guerra internacional» –en la que «participan 85 países»–, es el drama «más cruel de la historia desde la Segunda Guerra Mundial». La buena noticia, aseguró, es que «desde abril empezamos a percibir que regresa la paz. En Damasco ya no caen bombas». Pero el problema es que «los jóvenes han huido y la mayor parte de las familias están separadas». Pero, para el arzobispo maronita, «regresar a Siria es complicado por motivos económicos», aunque la realidad es que «los refugiados sirios no han sido bien acogidos en muchas partes del mundo».

Parte de la labor de esta comisión es apoyar y sanar a estas familias rotas, y ayudarlas a regresar. «Es una herida para la iglesia la separación de las familias», afirmó Raimondo Girgis, franciscano y superior del santuario de la Conversión en Tabbalé-Damasco. La hermana de la Caridad Jihane Elaoudatallah, presente también en Dublín, se preguntaba dónde pueden volver estas familias. «¿Cómo regresar a una casa destruida? Con la sola voluntad de retornar no basta», señaló.

La religiosa, además, recordó los momentos más difíciles vividos meses atrás: «En mi escuela de Damasco una bomba mató a una maestra. Otra cayó en el recinto del edificio, pero, afortunadamente, no hirió a nadie. Después, una bomba mató a un niño e hirió a otro al que tuvieron que amputarle una pierna. Los niños quedaron conmocionados y no querían ir a la escuela. Para ellos, ir a la escuela significaba ir hacia la muerte». Estas familias han pedido que se organicen encuentros de forma periódica.

«El bloqueo económico hace que sufran los pobres»

El bloqueo económico que sufre Siria dificulta también el retorno de las familias. «Afrontamos graves problemas económicos, porque el valor de nuestra moneda ha bajado. Antes de la guerra un dólar estadounidense equivalía a 50 libras sirias, mientras que hoy equivale a 515», explicó monseñor Nassar. Mientras tanto, los salarios siguen siendo los mismos que antes. «Los sirios en el extranjero podrían ayudarnos, pero eso no es posible debido al bloqueo occidental. Esta medida fue tomada contra el Gobierno, pero hace que sufran los pobres, mientras que los miembros del Gobierno disponen de otras fuentes de recursos; los que realmente pagan las consecuencias son los pobres», añadió.

Esta situación económica, agregó la religiosa, «empeora el sufrimiento de la población, una población dispersa y humillada. El peso que supone especialmente para las familias, que tienen que sacar a sus hijos adelante, es enorme».

Foto: EFE-EPA/Ciro Fusco

La familia de un sacerdote iraquí asesinado, también en Dublín

La familia del padre Ragheed Ganni, sacerdote asesinado en Irak por extremistas islámicos, dio su testimonio ante el Papa Francisco durante el Encuentro Mundial de las Familias de Dublín. Enass y Sarmaad Mekhael, junto a su hijo Azad y su sobrina Lilyan, compartieron sus palabras acerca de cómo la familia es la fuerza en medio de las circunstancias más difíciles. «Esta noche queremos compartir con usted nuestra historia de fortaleza y fe en nuestra familia, cuando nos enfrentamos a la guerra y la persecución. Hoy vivimos en Australia, pero algunos años antes vivíamos en Irak», aseguró Enass ante el Papa.

«Como mucha gente en el mundo hoy, tuvimos que huir de nuestro hogar con miedo para buscar ayuda en la generosidad de otros, en otras tierras. Mi hermano, el padre Ragheed Ganni, fue martirizado junto a algunos de sus compañeros tras celebrar la Misa en la iglesia del Espíritu Santo en Mosul, Irak», relató la mujer. El padre Ragheed Ganni fue asesinado el 3 de junio de 2007.

El testimonio de estos iraquíes fue acompañado de un vídeo en el que Rammy, hermano del padre Ragheed, indicó que «dos cosas nos ayudaron a sobrevivir en este tiempo difícil: el amor de nuestra familia y la esperanza que surge con la fe. Sin esto no habríamos podido sobrevivir. Gracias a la ayuda de los cristianos alrededor del mundo ahora construimos un nuevo futuro de esperanza». «Somos parte de una familia de familias, la Iglesia. La ayuda de esa familia también nos da esperanza», concluyó el joven.

Alfa y Omega/ACN