Entre el perdón y la venganza - Alfa y Omega

Entre el perdón y la venganza

El año 2013 comienza con dos estrenos que buscan su lugar en la carrera de los Oscar. Los miserables es una fiel adaptación del musical sobre la obra de Víctor Hugo; una hermosa historia de un corazón cambiado, el de Jean Valjean, por el perdón cristiano. La noche más oscura es el relato descarnado de la búsqueda y ejecución de Osama Bin Laden; dos maneras opuestas de responder al mal

Juan Orellana
Fotograma de ‘Los miserables’

Son ya unas cuantas las versiones cinematográficas de Los miserables, la obra de Víctor Hugo. De todas ellas, una de las más convincentes es la que dirigiera Bille August en 1998, y que protagonizaron Liam Neeson, Geoffrey Rush y Uma Thurman. En la versión que ahora llega de la mano de Tom Hopper –director de El discurso del rey–, son Hugh Jackman, Russell Crowe y Anne Hathaway los que encarnan, respectivamente a Jean Valjean, al inspector Javert y a la desdichada Fantine. Por su parte Amanda SeyFried encarna a la Cosette juvenil, mientras que su época infantil corre de la cuenta de Isabelle Allen.

Esta película es una adaptación directa del famoso musical Alain Boublil y Claude-Michel Schönberg, que el productor teatral Cameron Makintosh estrenó en Londres en 1985. Desde entonces, son más de 60 millones los espectadores que han disfrutado de este espectáculo teatral. La película plasma el musical tal cual, con más de dos horas y media de partitura musical y con la ausencia casi total de parlamentos. Por ello, la cinta se estrena en España exclusivamente en versión original en inglés. Los propios actores son los que cantan, sin doblajes ni playbacks, y sorprende la calidad vocal de todos ellos, en especial Anne Hathaway y de Amanda SeyFried, fruto de una excelente preparación.

La puesta en escena es muy operística y deslumbrante, con un apoyo digital que, en ocasiones, es demasiado evidente. Pero todo el peso está en los actores, y ciertamente dan la talla, algo nada fácil, por la abundancia de primeros planos y por la dificultad musical. Hay que apuntar positivamente que es llamativa la presencia de lo religioso en esta versión, más explícita y dilatada que en la película de Bille August.

Escena de ‘La noche más oscura’

La noche más oscura

La sexagenaria cineasta californiana Kathryn Bigelow, que impactó con la dura En tierra hostil, que le valió el Oscar a la Mejor directora en 2009, vuelve a los conflictos internacionales de su país con otra cinta fuerte y contundente –y absurdamente larga, dicho sea de paso– en la que se narra el proceso de búsqueda, captura y ejecución de Osama Bin Laden. Tras la matanza del 11-S, la captura del líder de Al Qaeda se convirtió en una cuestión de dignidad nacional en Estados Unidos. Este tema patriótico, en manos de una directora tradicionalmente crítica con la política exterior norteamericana, resultaba especialmente interesante. La película se basa en la documentación e informes que el equipo de producción ha sido capaz de conseguir. Muchas cosas, como la reconstrucción de los helicópteros Sikorsky Black Hawk, son aproximadas, ya que ningún civil ha visto nunca esas naves fantasma.

La película se posiciona desde el principio, cuando muestra las torturas a las que los agentes de la CIA someten a los sospechosos de tener informaciones valiosas. El hecho es que, gracias a esos métodos inaceptables, conseguirán algunas pistas que finalmente, y casi por casualidad, llevarán hasta el hombre más buscado del planeta, Bin Laden, que desde 2005 vivía recluido en un caserón de Abbottabad (Pakistán), a 160 kilómetros de Afganistán.

La película combina momentos brillantes, con una tensión bien dosificada, con otros más escasos de ritmo y fuerza dramática. Pero el conjunto es resultón, con aire documental, protagonizado por una Jessica Chastain que, en realidad, es el puente de empatía entre el público y lo que ocurre ante nosotros. La película es suficientemente inteligente como para guardar cierta distancia, y dejar al espectador la valoración moral de los hechos; hechos que, en el fondo, son la gestión de una venganza. Aunque en este caso no sea fácil discernir por dónde debe caminar segura la justicia humana. Sin duda, un hito del cine histórico.