Entidades de Iglesia celebran la regularización de migrantes sin olvidar a quienes quedan fuera
Valoran la regularización «de justicia social». La Mesa por la Hospitalidad de Madrid ya señalaba que «las políticas migratorias deben respetar la dignidad humana»
Cáritas, CONFER, el Departamento de Migraciones de la CEE y la Red de Entidades para el Desarrollo Solidario (REDES) celebran el inicio de la regularización de medio millón de migrantes en España. A través de un comunicado publicado en la mañana de este martes, valoran que esta medida es «un acto de justicia social y reconocimiento a tantas personas migrantes que con su trabajo llevan tiempo contribuyendo al desarrollo de nuestro país aún a costa de mantenerles en situación irregular».
De la misma forma, La Mesa por la Hospitalidad de la archidiócesis de Madrid, con motivo del Día Mundial del Migrante, ya recordaba que, «como dice la doctrina social de la Iglesia, que las políticas migratorias deben respetar la dignidad humana y garantizar derechos fundamentales como la salud, la vivienda, la educación y el empleo digno».
Las entidades firmantes son las mismas que conformaban el grupo ecleisal de apoyo a la Iniciativa Legislativa Popular por la regularización. Una demanda apoyada por otras 900 organizaciones, también ajenas a la Iglesia, que llevaban cuatro años trabajando por este reconocimiento y que consiguieron 600.000 firmas. En su comunicado, el grupo eclesial apunta que «la regularización extraordinaria es un complemento imprescindible al Reglamento de Extranjería al ofrecer respuesta a quienes no pueden acogerse a las vías ordinarias».
El Reglamento de Extranjería se puede mejorar
Igualmente, aunque celebran que este martes se aprobará el decreto que regularice a este medio millón de migrantes, critican que el actual Reglamento de Extranjería «adolece de algunas lagunas que ameritarían su reforma para consolidarlo». Por ejemplo, valoran que esta regularización extraordinaria habría sido mucho más fácil si se hubiera incorporado «una disposición transitoria» en el reglamento permitiéndola.

«El Reglamento de Extranjería, en vigor desde mayo de 2025, constituye un paso positivo y necesario para garantizar los derechos y la dignidad de las personas migrantes», reconocen las entidades eclesiales. No obstante, «deja fuera a numerosos colectivos vulnerables que nuestras entidades acompañan cotidianamente y que han sido objeto reiterado de las demandas que como entidades eclesiales han hecho en estos años de trabajo por la ILP regularización».
¿Quiénes se quedan fuera?
Sin perder de vista el gran salto adelante, el grupo eclesial recuerda que hay perfiles que no se podrán beneficiar de esta regularización por no poder «acreditar los dos años de permanencia exigidos, a menudo por pérdida de documentos en situaciones de precariedad o emergencia». Ni podrán hacerlo las «personas indocumentadas, que no pueden acceder a la cédula de inscripción debido a trámites excesivamente rígidos».

La regularización no beneficiará a «personas con difícil empleabilidad por edad, discapacidad, sinhogarismo o enfermedad crónica». Tampoco a los trabajadores que, «aun pudiendo trabajar, no logran presentar un contrato formal previo». Ni a los solicitantes de protección internacional denegada, «que quedan atrapados en largos periodos de irregularidad», ni a las familias con niños y niñas en situación irregular.