En plaza de España, León XIV encomienda a la Inmaculada abrir «otras puertas» tras el Jubileo
El Papa ha acudido por primera vez a la plaza de España para rendir homenaje a la Inmaculada Concepción. Le ha pedido que «florezca la esperanza jubilar» e «inspirar nuevas intuiciones»
El Papa León XIV ha encomendado este lunes a la Virgen que al terminar el Jubileo 2025 se abran, después de las puertas santas, «otras puertas de casas y oasis de paz». Al rendir por primera vez el tradicional homenaje a la Inmaculada Concepción en la plaza de España, el Santo Padre ha orado para que en estos nuevos lugares «renazca la dignidad, se eduque en la no violencia y se aprenda el arte de la reconciliación».
Su plegaria ha estado muy marcada por estar en la recta final del año jubilar. Así, el Santo Padre ha rezado asimismo para que «florezca la esperanza jubilar en Roma y en cada rincón de la tierra, esperanza en el mundo nuevo que Dios prepara y del que tú, oh Virgen, eres como la yema y la aurora».
Le ha pedido a la Inmaculada, por otra parte, «inspirar nuevas intuiciones» en la Iglesia, tanto en Roma como en las iglesias locales, que «recojan las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de nuestros contemporáneos, sobre todo de los pobres y de quienes sufren».
En tiempos de prueba
Ha remarcado además que desde el inicio de esta gran convocatoria, «muchos peregrinos de todo el mundo han recorrido las calles de esta ciudad». Con ello subrayaba que la humanidad, aunque probada y a veces «aplastada», sigue siendo «recipiente del Espíritu de vida».
«Inmaculada, Madre de un pueblo fiel, tu transparencia ilumina Roma con luz eterna, tu camino perfuma sus calles más que las flores que hoy ofrecemos», ha afirmado León XIV ante la célebre imagen de María. Y ha finalizado encomendándose a la Inmaculada para que interceda por la ciudad y por toda la humanidad, especialmente en tiempos de cambios profundos que parecen dejar a la gente «desprevenida e impotente».
Tradición papal
El Pontífice ha llegado a las 15:55 horas a la plaza Mignanelli, contigua a plaza de España, ante la expetación de cientos de fieles. Allí ha sido recibido por el cardenal vicario Baldo Reina y el alcalde Roberto Gualtieri. Luego ha caminado hasta los pies de la columna, donde ha rezado en voz alta. A continuación ha bendecido las flores blancas adornadas con el lazo del Vaticano, que ha depositado a los pies de la columna de 15 metros que sostiene la estatua.

Tras la oración, el Santo Padre ha saludad brevemente a autoridades, entre ellas la embajadora de España ante la Santa Sede, la exministra Isabel Celaá. Y después a muchos de los fieles presentes uno a uno, entre ellos a los enfermos en las primeras filas.
Su ofrenda se sumaba a las coronas y ramos que, desde el amanecer, adornan el pie de la columna. Y no solo su pie: como es tradicional, los bomberos de la Ciudad Eterna han depositado a primera hora de la mañana una corona en el brazo extendido de la escultura. En esta ocasión, el responsable de este honor ha sido Roberto Leo, quien ha subido los 90 peldaños de una escalera extensible para hacer su ofrenda en nombre de todos sus compañeros.

Desde 1857
El homenaje a la Inmaculada en este lugar de Roma se remonta a 1857, tres años después de la definición dogmática de la Concepción Inmaculada de la Virgen María formulada por Pío IX (1846-1878). El 8 de diciembre de 1857, el Pontífice mandó erigir el monumento de la Inmaculada Concepción en la Plaza España, ante la embajada española, como reconocimiento al papel de nuestro país en la proclamación del dogma.
100 años después de la proclamación del dogma, Pío XII inició la tradición de enviar flores a la estatua de la Santísima Virgen María en plaza de España. Unos años más tarde, en 1958, san Juan XXIII acudió allí él mismo y depositó una cesta de rosas blancas a los pies de la estatua.