En esta familia, el padre es imán y el hijo sacerdote católico
Adrien Sawadogo fue repudiado por su familia musulmana en Burkina Faso cuando se convirtió al cristianismo. Ahora es sacerdote y se ha entendido con su padre
En 1992, Adrien Sawadogo, primogénito de una familia musulmana en Burkina Faso, vivió un encuentro con Cristo «a la manera de San Pablo», es decir,«por encima de la experiencia humana». Aquel giro sacudió los cimientos de su casa, decidió que quería ser sacerdote y «todo cambió en mi familia». Sobre todo porque su padre, Al-Hâdjdj Issa Sawadogo, era imán «y que de repente me convirtiera en algo impensable en una familia musulmana seria, fue un shock», narra el hijo a la prensa vaticana.
La comunidad le dio la espalda
Por alusiones, su padre recuerda que «yo fui quien lo engendró y le di el nombre del Profeta», es decir, de Mahoma. Pero cuando su hijo «se volvió hacia el camino de Jesús, no lo acepté al principio». Como consecuencia, la comunidad musulmana le dio la espalda a Adrien y la relación quedó marcada por el enfrentamiento.

Pero finalmente el padre permitió que Adrien continuara sus estudios teológicos. «Dios quiso mostrarme que había hecho bien», reconoce el imán, quien llegó a la conclusión tras mucho intentar la vuela de su hijo al islam que «o que Dios no quiere, nadie lo puede lograr».
El padre es imán y el hijo sacerdote
Ahora, 30 años después, el sacerdote católico cuenta cómo «mi padre reconoció que la fe cristiana es, sin duda, una fe verdadera y auténtica». Y bromea con que este imán suele decir: «En verdad, vosotros los cristianos, conocéis a Dios». Justo a su lado, él le da la razón añadiendo que «a menudo nos enfrentamos en discusiones infructuosas, pero somos nosotros quienes estamos equivocados, esto nunca le sucede a Dios». Conclusión: «Es más beneficioso para nosotros perdonarnos unos a otros y trabajar juntos».

Este año, que el Ramadán y la Cuaresma coinciden de nuevo en fechas, el padre de Adrien considera que «es una invitación a ser más inteligentes y a cambiar nuestro comportamiento» porque «la Biblia y el Corán no se oponen».