Embajador de la Liga Árabe en España: «Los cristianos hemos convivido 15 siglos con los musulmanes» - Alfa y Omega

Embajador de la Liga Árabe en España: «Los cristianos hemos convivido 15 siglos con los musulmanes»

Malek Twal llevó al Congreso Católicos y Vida Pública su visión de la región como cristiano y diplomático

María Martínez López
Malek Twal durante su intervención en presencia de Antonio Alonso, profesor de la Universidad CEU San Pablo
Malek Twal durante su intervención en presencia de Antonio Alonso, profesor de la Universidad CEU San Pablo. Foto: Fundación Universitaria San Pablo CEU.

«Soy cristiano por fe y musulmán por cultura». De esta forma tan curiosa se define en conversación con Alfa y Omega Malek Twal, diplomático jordano y embajador en España de la Liga de los Estados Árabes. Twal intervino en el Congreso Católicos y Vida Pública presentando la situación de los cristianos en la región. Aunque en los 22 países que componen la Liga Árabe hay situaciones de lo más variadas, «en Oriente Medio los cristianos somos 100 % árabes» y «estamos totalmente integrados» como «ciudadanos de pleno derecho».

De hecho, también tienen peso público. Ya durante la ocupación otomana «jugaron un papel muy importante ayudando a preservar las características árabes de sus sociedades y el idioma». También hoy en día «han contribuido al desarrollo de sus países», pues «tienen una elevada formación», que además ofrecen a todos en centros educativos de prestigio. «Es importante porque de ahí salen los líderes del futuro, acostumbrados a convivir». Incluso en la región del Golfo, donde no hay cristianos locales sino solo inmigrantes, «en Emiratos Árabes Unidos, Omán o Baréin los cristianos nunca han tenido problemas». En Arabia Saudí, donde su libertad siempre ha estado restringida, «las cosas están cambiando drásticamente para bien».

Todo esto, sin embargo, «no implica que no se enfrenten a desafíos». Durante el congreso se dedicó un taller a los cristianos perseguidos y, en el manifiesto final, se recogía la «obligación de ser altavoz y denuncia permanente» de estas situaciones. El embajador de la Liga Árabe afirma, de forma más matizada, que «la mayoría de desafíos de los cristianos son similares a los que sufren los musulmanes» por la inestabilidad y «el estancamiento económico». Pero, al estar más formados, es más fácil que emigren.

En cuanto a su experiencia personal, Twal explica que en 40 años al servicio del Gobierno jordano «no iba cada día al Ministerio de Asuntos Exteriores pensando que era un cristiano en un lugar musulmán». Pero sí siente «la responsabilidad» de ser un funcionario trabajador, honrado y «ejemplar». Una de las facetas de su labor que más le gusta es explicar en sociedades cristianas «cómo hemos convivido durante 15 siglos con los musulmanes, que en un 99,99 % son moderados». En este sentido, una de las experiencias más importantes de su carrera fue cuando su Gobierno lo designó a él, un cristiano, como representante de un país musulmán ante la iniciativa de la Alianza de Civilizaciones de la ONU.

En esta labor ha encontrado un aliado en el Papa Francisco, cuya figura «está teniendo un gran impacto. Se le respeta mucho por el Documento sobre la fraternidad humana». De hecho, «me alegra ver que son mis amigos musulmanes quienes me hablan de él». Por ejemplo, cuando desde la Fundación para la Cultura Islámica y la Tolerancia Religiosa de España «vinieron a preguntarme cómo podríamos difundirlo. Los puse en contacto con muchos católicos».

Su experiencia es una muestra de las palabras del cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, cuando en la Misa de clausura propuso «anunciar con amabilidad la Buena Nueva en todos los ambientes», evitando abandonar a la sociedad al «desánimo, la crispación, la cultura del enemigo». Pidió asimismo no olvidar que «la revolución del cristianismo consistió en afirmar que los pueblos podían evitar un enfrentamiento hostil» abriéndose «a una fraternidad que bebe de la paternidad de Dios».

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