El Vaticano cierra la Puerta Santa de la basílica de San Juan de Letrán - Alfa y Omega

El Vaticano cierra la Puerta Santa de la basílica de San Juan de Letrán

Se trata de la segunda Puerta Santa que el Vaticano cierra y que anticipa la clausura del Jubileo de la esperanza al que pondrá punto y final el Papa León XIV el próximo 6 de enero

José Calderero de Aldecoa
Baldo Reina cierra la Puerta Santa de San Juan de Letrán.
Baldo Reina cierra la Puerta Santa de San Juan de Letrán. Foto: Vatican News.

Principio del fin del Jubileo 2025, dedicado a la esperanza. El Vaticano ha cerrado este sábado 27 de diciembre la Puerta Santa de la basílica de San Juan de Letrán. Se trata de la segunda Puerta Santa que se cierra en Roma después de la clausurada por el cardenal Rolandas Makrickas el día de Navidad en Santa María la Mayor. «No se cierra la gracia divina, sino un tiempo especial de la Iglesia, y lo que permanece abierto para siempre es el corazón misericordioso de Dios», subrayó entonces el arcipreste de la basílica mariana.

En esta ocasión, ha sido el cardenal arcipreste Baldo Reina, vicario general del Pontífice para la diócesis de Roma, el encargado de presidir la celebración a la que le ha seguido la liturgia de la Santa Misa. En ella estaban presentes numerosos fieles y también el alcalde de Roma, Roberto Gualtieri.

El momento del cierre de la puerta.
El momento del cierre de la puerta. Foto: Vatican News.

Ministros de la misericordia

Todos ellos han sido invitados por Reina a ser «ministros de la misericordia de Dios», permitiendo que el Señor «encuentre su plenitud en una ciudad donde muchos han perdido la esperanza». Y ha añadido: No se puede profesar la fe cristiana sin preocuparse por quienes, «por las cargas que deben soportar, el dolor que padecen, las injusticias que padecen», no pueden percibir otra cosa que la ausencia.

Entre esas ausencias Reina ha subrayado la falta de «solidaridad en la brecha entre la periferia y el centro; de atención a las dificultades económicas y existenciales; de fraternidad en la que nos resignamos, incluso en el presbiterio, a estar solos o a que nos dejen solos». También «la ausencia en la que las familias se dispersan, los vínculos se debilitan, las generaciones se oponen, las dependencias se convierten en cadenas».

Reina tras el cierre de la puerta.

Laboratorio de sinodalidad

Ante este contexto, el vicario general de la diócesis de Roma ha llamado a los presentes a «unir nuestras oraciones y esfuerzos» para hacer de la ciudad «un lugar que revele la presencia del Señor, que dé testimonio de su cercanía haciéndose prójimos unos de otros, sin olvidar a nadie». Solo así —ha concluido— la Iglesia podrá convertirse en un «laboratorio de sinodalidad capaz de realizar el Evangelio».