El Tribunal Supremo de EE. UU. revoca el derecho constitucional al aborto - Alfa y Omega

El Tribunal Supremo de EE. UU. revoca el derecho constitucional al aborto

Los obispos del país afirman que «es un día histórico» y piden a los legisladores estatales que promulguen leyes que protejan a los más vulnerables

Redacción
Un grupo de manifestantes provida celebran el fallo del Supremo
Un grupo de manifestantes provida celebran el fallo del Supremo. Foto: CNS.

El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha eliminado el derecho constitucional al aborto en el país tras anular, tal y como se filtró a principios de mes, el fallo Roe vs. Wade que blindó el derecho al aborto sin restricciones durante el primer trimestre del embarazo, un precedente legal que se lleva usando en el país desde 1973.

Según recoge Europa Press, la decisión ha sido adoptada con el voto a favor de seis jueces y el rechazo de tres magistrados del alto tribunal.

Los legisladores de más de una veintena de estados tienen preparados proyectos de ley que prohibirían o restringirían el aborto, según explicaron al principios de mes fuentes judiciales al periódico The New York Times. Por su parte, trece tienen preparadas ya las llamadas «leyes de activación automática» para restringirlo desde este momento.

Una oportunidad para reflexionar

Desde el Vaticano, el presidente de la Pontificia Academia para la Vida, el arzobispo Vincenzo Paglia, ha asegurado que la decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos de revocar el derecho constitucional al aborto es «una poderosa invitación a reflexionar juntos».

«Frente a la sociedad occidental que está perdiendo su pasión por la vida, este acto es una poderosa invitación a reflexionar juntos sobre el grave y urgente problema de la generatividad humana y las condiciones que la hacen posible; al elegir la vida, está en juego nuestra responsabilidad por el futuro de la humanidad», señala.

En un comunicado recogido por Europa Press, la Pontificia Academia para la Vida se ha unido a la declaración de los obispos de los Estados Unidos. «Se trata de desarrollar opciones políticas que promuevan condiciones de existencia a favor de la vida sin caer en posiciones ideológicas a priori. Esto significa también asegurar una educación sexual adecuada, garantizar una asistencia sanitaria accesible a todos y preparar medidas legislativas para proteger la familia y la maternidad, superando las desigualdades existentes», señalan.

Los obispos estadounidenses: «Es un día histórico»

Tras el fallo, la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) emitió una declaración firmada por su presidente, José H. Gómez, arzobispo de Los Ángeles, y el presidente del Comité de Actividades Provida, William E. Lori, arzobispo de Baltimore, en la que aseguran que «es un día histórico para nuestro país». «Durante casi 50 años, Estados Unidos ha impuesto una ley injusta que ha permitido que algunos decidan si otros pueden vivir o morir. Esta política ha provocado la muerte de decenas de millones de niños, generaciones a las que se les negó el derecho a nacer», explican.

En su opinión, Estados Unidos se fundó sobre la verdad de que hombres y mujeres son creados iguales, con derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, «una verdad que fue gravemente negada por el fallo Roe vs. Wade del Tribunal Supremo». «Damos gracias a Dios por que el Tribunal ahora ha anulado esta decisión. Oramos para que nuestros representantes promulguen leyes y políticas que promuevan y protejan a los más vulnerables entre nosotros», añaden.

Con todo, los dos arzobispos recuerdan todas las vida arrebatadas desde 1973, que encomiendan a Dios, así como a los hombres y las mujeres que han sufrido por el drama aborto. También reconocen el trabajo de tantos ciudadanos en la promoción de la vida que, con sus acciones y oraciones, han ayudado a que una decisión así haya podido hacerse realidad.

Y concluyen: «Ahora es el momento de construir una América posterior a Roe. Es un tiempo para sanar heridas y reparar divisiones sociales. Es un momento de reflexión y diálogo, de unirnos para construir una sociedad y una económica que apoyen el matrimonio y la familia, donde cada mujer tenga el apoyo y los recursos que necesita para traer a su hijo a este mundo. Como líderes religiosos nos comprometemos a continuar nuestro servicio al plan de amor de Dios con la persona humana».