El show de Pocoyó y sus amigos. Eres niño Pocoyó - Alfa y Omega

Cuenta David Catolla, creador del éxito infantil que azulea nuestras preocupaciones, que su hija antes de acostarse rezaba cada noche: «Jesusito de mi vida, tú eres niño pocoyó». Fue allí donde se encendió la lámpara del nombre, la chispa de la vida animada que nos alumbra estos pedazos de felicidad preescolar. Porque no hay papá ni mamá de última generación que no sepamos quiénes son Pocoyó y sus amigos.

Ese niño onomatopéyico, ese pato que se llama Pato, esa elefanta rosísima que barrita el nombre de Ely por las esquinas, esa perrita Beagle que atiende por Loula, ese pulpo de tan solo cuatro tentáculos o ese pájaro que se pasa el día durmiendo y al que despertamos al grito de Pajaroto.

Son la pandilla naif, en 3D sobre fondo blanco, que ahora llega con peluches gigantes de cartón piedra, imágenes en vídeo, y una niña coletuda de carne y hueso, como maestra de ceremonias, a llenar de canciones y aventuras el Teatro Compaq Gran Vía de Madrid.

Es todo tan sencillo como en la tele. Hay que aplaudir, hay que patalear, hay que dar gritos de asombro e imaginar que volamos en un avión de mentira. Hay que cantar (cantar mucho) y sonreír con las coreografías que consiguen moverle el pico a Pato y el culete a Pocoyó.

El espectáculo se pasa volando en apenas una hora de diversión recomendada para peques de 1 a 6 años, que gustará mucho más a los de 1 que a los de 6, o que, dicho de otra manera, hará disfrutar a los mayores viendo cómo se le cae la baba a los más pequeños.

En nuestro caso, fuimos la familia casi al completo por aquello de que la familia que pocoyea unida permanece unida, y como divertimento empleamos buena parte de la hora en pasarle a Sara (la benjamina de 21 meses) las manos por delante de los ojos. Ni mu, ni un pestañeo. Con la mirada fija y la respiración cortada. No se me ocurre elogio más sencillo para esta puesta en escena de las pequeñas cosas: las cosas del color de Pocoyó, las del color del mar y del cielo, las que nos ruborizan cuando cumplimos los 7 y nos abraza el uso de razón. Aquellas, que como canta Serrat, hacen que un buen día al topárnoslas en el baúl de la infancia, nos sonrían tristes y lloremos cuando nos nadie nos ve.

El show de Pocoyó y sus amigos

★★★☆☆

Teatro:

Teatro Compaq Gran Vía

Dirección:

Calle Gran Vía, 66

Metro:

Santo Domingo, Plaza de España

OBRA FINALIZADA