El Santísimo, a salvo del volcán de La Palma - Alfa y Omega

El Santísimo, a salvo del volcán de La Palma

El párroco de San Pío X, en Los Llanos, acudió al templo con un equipo del ayuntamiento para salvar lo más valioso ante el riesgo de que la iglesia sea destruida por la lava

Fran Otero
Imagen del templo de San Pío X, la semana pasada, tras ser vaciado. Foto cedida por Alberto Hernández

Con la voz entrecortada, Alberto Hernández coge el teléfono a este semanario por segunda vez en el día. Son las 18:16 horas del lunes. Hace unos minutos que ha cerrado la puerta de una de las cuatro parroquias que atiende en la isla de La Palma, la de San Pío X. Es la que está más cerca de la colada de lava que ha expulsado el volcán de Cumbre Vieja. Ha ido allí porque, esa misma tarde, el Ayuntamiento de Los Llanos se puso en contacto con él para organizar una visita exprés y salvar lo más valioso. El peligro de que la lava pueda alcanzar el edificio es más que una posibilidad.

Bajo una lluvia de cenizas y con el humo a apenas unos metros, Hernández rescató, con la ayuda de algún feligrés, al Santísimo, el sagrario y alguna reliquia. Lo más importante. Con esto a salvo, lanzó una pregunta al historiador del arte que formaba parte del equipo del consistorio: «¿Qué te llevarías tú?». Y el especialista le fue diciendo aquello que merecía la pena rescatar y aquello que no. Así fueron subiendo rápidamente las piezas a los vehículos municipales.

«Tuvimos que priorizar. Le decía al obispo que me pasaré la noche pensando en todo lo que dejé atrás. Había que hacer una opción y se hizo lo que se pudo», explica Hernández en conversación con Alfa y Omega. Las condiciones, de hecho, no eran las mejores.

«Toca esperar»

Todo lo que pudieron trasladar, el Santísimo incluido, lo han llevado otra de sus parroquias, la de San Isidro, a la que ya puede acceder caminando desde la casa rectoral, donde vive y acoge a varios vecinos que han tenido que dejar sus viviendas.

«Ahora toca esperar –concluye– si se cumplen las expectativas más funestas o, al final, esto nos da una tregua y logramos que se salve el núcleo del barrio, donde está el mayor número de viviendas y la iglesia», concluye.