El párroco de Urda, en primera línea del accidente ferroviario

El párroco de Urda, en primera línea del accidente: los rescatistas «todavía siguen buscando gente»

Nada más levantarse, José Miguel Fernández se ha trasladado al puesto de mando para interesarse por los equipos de emergencia. «Dios estaba ahí mismo, al lado de las víctimas, al lado de los familiares, al lado de los voluntarios, al lado de los rescatistas; a mi lado también»

José Calderero de Aldecoa
Foto: Javier Soriano / AFP.

24 horas después del accidente ferroviario sucedido en Urda, que ha dejado al menos 68 muertos, Alfa y Omega vuelve a hablar con José Miguel Fernández, párroco de Urda, que no puede evitar emocionarse cuando rememora lo que se encontró al llegar al lugar de la catástrofe.

Al sacerdote, el choque de los dos trenes le pilló en Toledo, donde tuvo que ir a hacer unas gestiones. De hecho, «me enteré del accidente por el propio arzobispo, que me llamó para preguntar qué tal estábamos», reconoce.

En ese momento, Fernández resolvió con celeridad lo que tenía entre manos y acudió a la zona cero. Allí, «lo primero que hicimos fue ayudar a los heridos menos graves», a los que había que trasladar a un centro de atención que se había montado en Urda.

José Miguel Fernández, párroco de Urda. Foto: Belén Díaz.

De camino, «algunos te decía, “padre, abráceme, ¡que estoy vivo!” Otros, sin embargo, iban en silencio, todavía en shock. Ya cuando se tranquilizaba, surgía la conversación, les podía preguntar de dónde eran y cosas por el estilo».

A Fernández no le tocó asistir ante la muerte a ninguno de los afectados. No así a su compañero Fernando Fernández de Bobadilla, párroco de los Yébenes, que se vio superado por la magnitud del siniestro: «Comprendí que no podía atender uno por uno y di la absolución colectiva a todo el que estuviera en peligro de muerte, que es lo que dice la Iglesia para situaciones de catástrofe», explica en conversación con Alfa y Omega.

El párroco en una foto de archivo en Fátima. Foto: Agencias.
El párroco de los Yébenes en una foto de archivo en Fátima. Foto: Agencias.

Párroco de Urda: Voluntarios y rescatistas

Durante la conversación, José Miguel Fernández también destaca el papel de los feligreses de la parroquia de Urda. «Estuvieron todo el día echando un cable en lo que fue haciendo falta», asegura. En realidad, se trata de una labor que no les es ajena. «Tenemos un nutrido grupo de voluntarios, porque Urda es un lugar de peregrinación. Están acostumbrados a ayudar» a todos cuantos llegan para visitar al Santísimo Cristo de la vera cruz.

Junto a esta labor, el párroco habla de los equipos de emergencias, a los que quiere aprovechar esta entrevista para dar las gracias. Y añade: «En España tenemos un gran equipo de profesionales de emergencias. Llegan rapidísimo a cualquier lugar en el que haya una catástrofe de estas características».

Dos trenes de alta velocidad han colisionado a primera hora de este miércoles a la altura de la estación de Urda (Toledo). Foto: EFE/Ismael Herrero.
Dos trenes de alta velocidad han colisionado a primera hora de este miércoles a la altura de la estación de Urda (Toledo). Foto: EFE/Ismael Herrero.

Búsqueda de víctimas

Precisamente, lo primero que ha hecho el sacerdote esta mañana, «después de darle los buenos días al Señor, que siempre es lo primero», ha sido «venirme al puesto de mando para interesarme por cómo se encontraban todos los que siguen aquí al pie del cañón». Según Fernández, en el momento de la entrevista, los rescatistas «todavía siguen buscando gente. Están levantando con grandes grúas los trenes para poder revisar si hay alguna víctima más entre el amasijo de hierros».

La conversación concluye con una última pregunta. «¿Dónde estaba Dios en todo esto?» José Miguel Fernández contesta con el convencimiento propio de quien ha visto actuar al Señor a través de las manos de aquel voluntario que tapaba con una manta a una víctima que tenía frío o en las manos del bombero que, radial en mano, se afanaba en liberar a uno de los pasajeros encerrados. «Él estaba ahí mismo, al lado de las víctimas, al lado de los familiares, al lado de los voluntarios, al lado de los rescatistas; a mi lado también».