El Papa quiere reuniones anuales para gobernar con los cardenales
Frente al formato anterior de los consistorios, poco eficaces y por ello escasos, y al de un consejo reducido de Francisco, León XIV ha modificado el método para centrar temas con sus colaboradores
Si durante sus ocho primeros meses de pontificado ha estado escuchando a sus colaboradores de la Curia, el Papa ha tenido un consistorio para consultar a los cardenales de lejos de Roma, antes de rematar las líneas maestras para los próximos años. Lo que más ha sorprendido a quienes participaron es que León XIV llegó con un cuaderno y un bolígrafo y estuvo casi todo el tiempo tomando notas. «Siento la necesidad de poder contar con vosotros: ¡sois quienes habéis llamado a este servidor a esta misión! Por eso, creo que es importante que trabajemos juntos, que discernamos juntos, que busquemos lo que Dios nos pide», les explicó el primer día. Salió tan satisfecho que decidió reunir a los cardenales al menos una vez al año, aunque no tanto como «grupo de expertos, sino como comunidad de fe».
Ante un mundo marcado por divisiones y el fin del multilateralismo, León XIV quiere que el colegio de cardenales sea un «modelo de unidad», ejemplo de cómo es posible escuchar y proponer ideas sin considerar enemigos a quienes piensan de otro modo. Ha mostrado que este va a ser el método de su pontificado y que el consistorio ha sido el ensayo general. Es una novedad. Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco convocaron muy pocos consistorios porque el método de trabajo no funcionaba. En general, un cardenal exponía un tema extensamente y luego los casi 200 participantes intervenían para comentarlo; pero eso no ayudaba a razonar. Por eso, Bergoglio formó un selecto Consejo de Cardenales, con solo nueve miembros que informaban al Papa con agilidad y ofrecían opiniones menos dispersas.

León XIV ha cambiado el método para centrar los temas y que los cardenales le transmitan sus prioridades. Repartió a los 170 asistentes en grupos de siete u ocho, por idiomas. Así pudieron mantener conversaciones en el Espíritu, en las que se participa preguntándose qué es lo que Dios desea transmitirme y no tanto si estoy de acuerdo con lo que se dice. Además les pidió que el punto de partida no fueran sus ideas sino la situación de sus diócesis, «una humanidad hambrienta de bien y de paz, en un mundo en el que la saciedad y el hambre, la abundancia y la miseria, la lucha por la supervivencia y el desesperado vacío existencial siguen dividiendo e hiriendo a las personas, a las naciones y a las comunidades». Con esa perspectiva, los cardenales seleccionaron dos temas de trabajo: la sinodalidad y la misión de la Iglesia.
A la salida, los cardenales se mostraron muy satisfechos. «Hemos experimentado la fraternidad y se veía que el Papa quería escucharnos, estar con nosotros, con sencillez, con informalidad», describe a Alfa y Omega Claudio Gugerotti, prefecto del dicasterio para las Iglesias orientales. También para el arzobispo de Johannesburgo (Sudáfrica), Stephen Brislin, ha sido importante «la oportunidad de conocernos y escucharnos, pues venimos de diferentes partes del mundo». «Cada uno tiene su punto de vista y aporta elementos que pueden ayudar al Santo Padre a llevar a cabo su misión y que también nos sirven a nosotros para comprender mejor sus decisiones», resume Fernando Filoni, gran maestre de la Orden del Santo Sepulcro. «La idea era expresar inquietudes para que el Papa conduzca a la Iglesia a través de los órganos de gobierno», subraya Cristóbal López Romero, arzobispo de Rabat (Marruecos). «Hemos visto que hay continuidad, no tanto con Francisco, sino con el Evangelio, con el Vaticano II».
También el Papa estaba feliz. Ya está preparando el próximo consistorio, en junio, y con sencillez pidió a quienes tengan dificultades económicas para viajar a Roma que le avisen para ayudarlos. «Les reitero mi compromiso de hacer mi parte y ofrecerles a ustedes y a toda la Iglesia una estructura de relaciones y de servicio, capaz de apoyarlos y respaldarlos, para afrontar juntos con mayor pertinencia y eficacia los retos actuales de la misión». Un estilo de liderazgo diferente en el panorama actual.