El Pontífice pide que la energía nuclear «esté al servicio de la vida y la paz»
En el 40 aniversario del accidente de Chernóbil, el Pontífice ha pedido «discernimiento y responsabilidad» en el uso de la energía nuclear. También ha denunciado a los «ladrones» que saquean los recursos de la tierra y libran «guerras sangrientas»
El Papa León XIV ha exhortado este domingo a que «todo uso de la energía atómica esté al servicio de la vida y la paz». Ha hecho este llamamiento tras el rezo del regina coeli, al conmemorar el 40 aniversario del trágico accidente de Chernóbil. Este «marcó la conciencia de la humanidad».
«Sigue siendo una advertencia sobre los riesgos inherentes al uso de tecnologías cada vez más potentes», ha asegurado. Por ello, «espero que, en todos los niveles de toma de decisiones, prevalezcan siempre el discernimiento y la responsabilidad» para que la energía nuclear se oriente a «la vida y la paz». Asimismo, ha encomendado «a la misericordia de Dios a las víctimas y a quienes aún sufren sus consecuencias».
Ladrones que arrebatan toda posibilidad de paz
Antes, de la oración del regina coeli, el Pontífice ha advertido frente a «esos “ladrones” que, saqueando los recursos de la tierra, librando guerras sangrientas o alimentando el mal en cualquiera de sus formas, no hacen más que arrebatarnos a todos la posibilidad de un futuro de paz y serenidad». Lo ha hecho dentro de su reflexión sobre el pasaje del Evangelio que se lee en este Domingo del Buen Pastor, Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.
«Hoy el Evangelio nos invita a confiar en el Señor: Él no viene a robarnos nada; al contrario, es el Buen Pastor, que multiplica la vida y nos la ofrece en abundancia», ha señalado. Luego se ha centrado en la diferencia entre el pastor y los ladrones de los que habla el fragmento.
«El pastor tiene un vínculo especial con sus ovejas y, por lo tanto, puede entrar por la puerta del redil». De igual modo, Jesús está unido a nosotros por una relación de amistad: nos conoce, nos llama por nuestro nombre, nos guía. «Si alguien, en cambio, necesita saltar la cerca, entonces sin duda es un ladrón que quiere robar las ovejas».
Jesús no nos roba la vida y la libertad
«Jesús no viene como un ladrón para robarnos la vida y la libertad, sino para guiarnos por el camino correcto. No viene a secuestrar ni a engañar nuestra conciencia, sino a iluminarla con la luz de su sabiduría», ha profundizado. «No viene como si fuera a contaminar nuestras alegrías terrenales, sino a abrirlas a una felicidad más plena y duradera. Quienes confían en Él no tienen nada que temer; Él no menosprecia nuestra vida, sino que viene a dárnosla en abundancia».
En contraste con Él, «los “ladrones” pueden adoptar muchos rostros». Ha citado a «aquellos que, a pesar de las apariencias, coartan nuestra libertad o no respetan nuestra dignidad». Por otro lado, también están las «creencias y prejuicios que nos impiden tener una visión clara de los demás y de la vida».
Existen también «ideas erróneas que pueden llevarnos a tomar decisiones negativas; son estilos de vida superficiales o consumistas que nos vacían interiormente y nos impulsan a vivir siempre fuera de nosotros mismos». Ahí ha citado también la explotación de los recursos de la tierra, las «guerras sangrientas» o la promoción del mal.
Antes de rezar la oración mariana pascual, ha planteado las siguientes preguntas: «¿Quién queremos que guíe nuestras vidas? ¿Quiénes son los “ladrones” que han intentado entrar en nuestro interior? ¿Lo han logrado, o hemos podido rechazarlos?».