El Papa invita a no despreciar la oración vocal: es «la que nos ha enseñado Jesús» - Alfa y Omega

El Papa invita a no despreciar la oración vocal: es «la que nos ha enseñado Jesús»

Este tipo de oraciones, «en algunos momentos devuelven el sabor, despiertan hasta el corazón más adormecido; despiertan sentimientos de los que habíamos perdido la memoria, y nos llevan de la mano hacia la experiencia de Dios»

Redacción
Foto: Vatican News

El Papa ha dedicado de nuevo la audiencia general de este miércoles a hablar de la oración y, en esta ocasión, se ha centrado en la oración vocal, la cual «no debemos despreciar» porque «es como un ancla», ha pedido Francisco.

Según el Santo Padre, hay quien dice que este tipo de oración «es cosa de niños, para la gente ignorante; “yo estoy buscando la oración mental, la meditación, el vacío interior para que venga Dios”». Ante este tipo de planteamientos, ha pedido «no caer en la soberbia». La oración vocal «es la oración de los sencillos, la que nos ha enseñado Jesús: “Padre nuestro, que está en los cielos…”».

Además, «en algunos momentos devuelven el sabor, despiertan hasta el corazón más adormecido; despiertan sentimientos de los que habíamos perdido la memoria, y nos llevan de la mano hacia la experiencia de Dios». Y sobre todo, ha insistido el Pontífice, «son las únicas que, de forma segura, dirigen a Dios las preguntas que Él quiere escuchar».

El anciano y el ruso

Por todo ello, ha puesto de ejemplo «la humildad de ciertos ancianos», aquellos que «quizá porque su oído ya no está bien, recitan a media voz las oraciones que aprendieron de niños, llenando el pasillo de susurros». Lejos de romper el clima de silencio, esas palabras «testimonian la fidelidad al deber de la oración, practicada durante toda la vida, sin fallar nunca».

El Pontífice ha calificado a estas personas como «los grandes intercesores de las parroquias: son los robles que cada año extienden sus ramas, para dar sombra al mayor número de personas». Aunque «solo Dios sabe cuánto y cuándo su corazón está unido a esas oraciones recitadas».

Asimismo, ha puesto de ejemplo a «ese peregrino ruso, del que habla una célebre obra de espiritualidad, el cual aprendió el arte de la oración repitiendo infinitas veces la misma invocación: “¡Jesús, Cristo, Hijo de Dios, Señor, ten piedad de nosotros, pecadores!”». Si llegan gracias en su vida, ha subrayado Bergoglio, «si la oración se hace un día suficientemente caliente como para percibir la presencia del Reino aquí en medio de nosotros, si su mirada se transforma hasta ser como la de un niño, es porque ha insistido en la recitación de una sencilla jaculatoria cristiana».