El Papa elogia a las Hijas de la Caridad por ser «madres y hermanas de los pobres» - Alfa y Omega

El Papa elogia a las Hijas de la Caridad por ser «madres y hermanas de los pobres»

Francisco anima a las religiosas, que celebran en París su Asamblea, a «seguir adelante»

Yago González
Una religiosa, hija de la Caridad de San Vicente de Paúl, reparte comida con el Comedor María Inmaculada, en Madrid. Foto Ignacio Gil

«Dios os ha confiado a los pobres, sus elegidos, vosotras sois madres y hermanas para ellos». El Papa Francisco ha dirigido estas palabras en un videomensaje a las Hijas de la Caridad, organización fundada en el siglo XVII por san Vicente de Paúl y santa Luisa de Marillac que celebra su Asamblea General en París. En su saludo, el Pontífice ha animado a las religiosas a no cansarse nunca de «ir hacia adelante, de encontrarse» con los pobres y enfermos.

«Sois madres, porque con vuestro amor, vuestra atención a todas sus necesidades, les generáis al Amor de Dios reabriéndolos a la belleza de la vida. Y hermanas, porque los apoyáis en su condición y los acompañáis a redescubrir la dignidad en los múltiples caminos de la vida que recorréis con ellos», ha asegurado Francisco.

La dedicación a los más necesitados «os ha llevado en todo el mundo no solo a asistir a los pobres en los grandes institutos, hospitales, orfanatos y escuelas, sino también a visitarlos, a salir a su encuentro en los lugares donde viven, a participar con ellos en los caminos del crecimiento humano, de la promoción de la vida y de la atención espiritual».

El Papa ha destacado cómo en este tiempo «marcado por tantas contradicciones y tantas formas de marginación», las Hijas de la Caridad tienen un papel histórico, «el de acompañar a tantos hermanos nuestros víctimas de la violencia, de la discriminación, el de educar a los niños que son las primeras víctimas de los abusos de los adultos, el de custodiar y defender la vida a vuestro alrededor, con vuestra sonrisa, vuestros cuidados, vuestra entrega al servicio de los más pequeños».

Francisco las ha alentado a seguir trabajando, «para que a todos se les garanticen los derechos fundamentales que aseguran una vida digna, para ayudar a salvaguardar nuestra casa común, para transmitir la fe y los valores cristianos a las nuevas generaciones y para educarlas en el cuidado de los demás».