El Papa amplía el campo de trabajo del Instituto Juan Pablo II para el matrimonio y la familia

El nuevo Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y la Familia tendrá una «especial relación» con la Santa Sede a través de una colaboración más estrecha con la Congregación para la Educación Católica, el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y la Pontificia Academia para la Vida

María Martínez López
El Papa Francisco junto a Vincenzo Paglia. Foto: Academia Pontificia por la Vida

El nuevo Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y la Familia tendrá una «especial relación» con la Santa Sede a través de una colaboración más estrecha con la Congregación para la Educación Católica, el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y la Pontificia Academia para la Vida

El nuevo Instituto Juan Pablo II tendrá un ámbito de trabajo más amplio y colaborará de forma estrecha con la Congregación para la Educación Católica, el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y la Pontificia Academia para la Vida.

Así se desprende del motu proprio Summa familiae cura, que la Santa Sede ha hecho público este martes. En él, se explica la decisión de Francisco de sustituir el Pontificio Instituto Juan Pablo II para los Estudios sobre el Matrimonio y la Familia por el Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y la Familia.

En la introducción del motu proprio, el Santo Padre reconoce el «prolífico trabajo de profundización y de formación pastoral» desde que san Juan Pablo II lo erigió siguiendo al Sínodo sobre la Familia de 1980 y a la exhortación Familiaris consortio.

El camino de reflexión sobre la familia de los dos últimos sínodos –continúa– «ha llevado a la Iglesia a una renovada conciencia sobre el Evangelio de la familia y los nuevos desafíos pastorales a los que la comunidad cristiana está llamada a responder. La centralidad de la familia en los caminos de conversión pastoral de nuestras comunidades y de transformación misionera de la Iglesia demanda que también a nivel de la formación académica» no se descuiden la perspectiva pastoral y la atención a las heridas de la humanidad.

El contexto de cambio antropológico y cultural, que «afecta a todos los aspectos de la vida y requiere un enfoque analítico y diversificado, no nos permite limitarnos a prácticas pastorales y misioneras que reflejen formas y modelos del pasado». Por eso, el nuevo Instituto Juan Pablo II ampliará su campo de interés, introduciendo nuevas dimensiones de la tarea pastoral y desarrollando las ciencias humanas y la cultura antropológica «en un campo así de crucial para la cultura de la vida».

El Papa ha decidido darle una nueva forma legal para que la «visionaria intuición de san Juan Pablo II pueda ser ahora mejor reconocida y apreciada en su fertilidad y actualidad», con el objetivo de que «la inspiración original que dio a luz» al primer Instituto «continúe fertilizando el campo más amplio» del nuevo.

La nueva identidad del instituto deberá consagrarse en la reforma de sus estatutos. Hasta entonces, funcionará con los actuales. Ya se sabe, sin embargo, que el nuevo centro seguirá vinculado a la Pontificia Universidad Lateralense, y ofrecerá los grados académicos de diplomado, licenciado y doctor en Ciencias del Matrimonio y la Familia.

La «relación privilegiada» con la Pontificia Academia para la Vida –presidida por monseñor Vincenzo Paglia, también gran canciller del actual Instituto– y los dicasterios de Educación Católica y Laicos, Familia y Vida subrayará su «especial relación con el magisterio y el ministerio de la Santa Sede».

La decisión del Papa Francisco contrasta con algunas voces que habían mostrado su preocupación ante la perspectiva de que el Instituto Juan Pablo II cerrara o eliminara de su nombre la referencia al santo Papa polaco. Ya en julio monseñor Vincenzo Paglia, su gran canciller, calificó de «locura» esta posibilidad en una entrevista a Alfa y Omega. «Son noticias falsas, una mentira dicha por quien no quiere entender. No solo conserva el nombre, el instituto necesita ser reforzado. Queremos ampliarlo, darle prestigio en el campo internacional. Nosotros enriqueceremos las enseñanzas, fortaleceremos académicamente el instituto y conservará su nombre».

La semana pasada, al clausurar el I Congreso Mundial de Bioética de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, monseñor Paglia relacionó la voluntad del Papa de «vincular más explícitamente la Pontificia Academia para la Vida, el Pontificio Instituto Juan Pablo II» y el nuevo Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida con la necesidad de «desarrollar una concepción holística de la vida humana, desde sus orígenes dentro de la relación generativa del hombre y de la mujer».

María Martínez López