El padre Félix Varela. «Ejemplo de santidad, de sacerdote y de patriota» - Alfa y Omega

El padre Félix Varela. «Ejemplo de santidad, de sacerdote y de patriota»

El pasado 6 de marzo se reconocieron las virtudes heroicas del padre Félix Varela, considerado un hombre que vivió en santidad y luchó por la identidad del pueblo cubano, tanto dentro como fuera de la isla. Muchos esperan que Benedicto XVI, durante su Visita, lo declare Venerable

Cristina Sánchez Aguilar
Grabado de la imagen del Siervo de Dios padre Félix Varela, de 1853.

«Si se pregunta a cualquier cubano que conozca la historia de su patria, quién era Félix Varela, te dirá: Es aquel que nos enseñó en qué pensar». Así define al padre Varela el postulador de su causa de beatificación, el hermano Rodolfo Meoli, tras la aprobación del decreto sobre sus virtudes heroicas, el pasado 6 de marzo. Ahora, el pueblo cubano espera que el Papa lo declare venerable, durante su visita a la isla: «Sería una grata noticia», según señala el disidente Oswaldo Payá, cuyo Proyecto Varela le debe el nombre al padre Félix. «Si bien falta profundizar en el conocimiento de su historia —reconoce Payá—, lo identificamos como uno de los formadores de nuestra identidad nacional, el hombre que nos habló en contra de la esclavitud y a favor de la independencia», continúa Payá. «El padre Félix Varela es un ejemplo de santidad, de sacerdote y de patriota. Para nosotros, que lanzamos una campaña de cambio pacífico por la reconciliación y a favor de los derechos de las personas, es también nuestro maestro, nuestro inspirador», afirma.

La actualidad de su mensaje

«El padre Varela nos enseñó que no hay pueblo soberano si las personas no son libres», continúa Payá, que recuerda la «voz tan actual de su mensaje en la actual situación de Cuba».

Nacido en La Habana, la madre de Félix Varela murió cuando él tenía 3 años, y fue criado por su familia, especialmente por su abuelo, quien siempre soñó con hacer de él un valiente y honrado militar, según la tradición familiar. A los 14 años, le propuso empezar la carrera militar, pero Félix no soñaba con batallas y guerras, sino con salvar almas. Y pidió entrar en el Seminario.

A los 23 años, en 1811, es ordenado sacerdote en la catedral de La Habana. Un año más tarde, ya era profesor de Filosofía, Física y Ética en el seminario habanero, donde preparó el primer laboratorio de Física y Química del país.

La reflexión fue su trinchera

El padre Varela daba una importancia capital a los métodos de aprendizaje, y utilizó sistemas innovadores. Su objetivo fundamental era que los alumnos aprendiesen a pensar, y no a repetir de memoria lo que se les enseñaba: «Aprender de memoria es el mayor de los absurdos, pues, si falla la memoria, falla todo lo estudiado; por ello, la constancia en el estudio consolida los conocimientos», decía.

Aunque su extensa labor no se limitó a la enseñanza: también fundó la primera Sociedad Filarmónica de La Habana, formó parte y trabajó para la Sociedad Económica de Amigos del País, y escribió obras de teatro y de filosofía.

En 1821, fundó, en el seminario de La Habana, la primera Cátedra de Derecho de Iberoamérica. Allí se enseñó, por primera vez, Legalidad y Responsabilidad Civil, a la que Varela definió como «la Cátedra de la libertad y de los derechos humanos, la fuente de la virtudes cívicas y la base del gran edificio de nuestra felicidad».

«Su dedicación a la política debe interpretarse dentro del contexto de su vocación al servicio de Dios y de su tierra», afirma el postulador de su causa, para explicar una extensa labor en la defensa de las libertades de los cubanos.

Política al servicio de Dios

Elegido diputado ante las Cortes españolas para representar a la isla, el padre Félix Varela partió hacia España para defender los derechos de los cubanos, sin saber que no volvería jamás a su amada Cuba.

Varela hizo, durante su estancia en España, tres propuestas de ley: una fue la exigencia de la abolición de la esclavitud en la isla; otra, la independencia de Cuba, y, por último, un Gobierno para las provincias de ultramar. Sobre esto último, escribió: «Las leyes se humedecen y debilitan atravesando el océano, y a ellas las sustituye la voluntad del hombre». Ninguna de las tres propuestas fue aprobada.

En 1823, con la invasión napoleónica y la llegada del absolutismo a España, Varela escapa de Madrid, pero se le negó la entrada en Cuba, por lo que se vio obligado a instalarse en Nueva York. Allí fue párroco durante años, y continuó su lucha por la defensa del pueblo cubano.

No fue la única tarea que realizó durante su estancia estadounidense. Según el Hermano Meoli, Varela fue un punto de encuentro entre Cuba y Estados Unidos, porque «aportó la unión ideal entre las dos naciones desde el punto de vista espiritual; su acción radicó en defender el catolicismo» de la discriminación a la que estaba sometido. También tuvo un gran papel en la enseñanza de la religión católica a los inmigrantes que llegaban: «Los mantenía en la fe. Fundó iglesias, orfanatos y escuelas, y se dedicó a trabajar, pastoralmente, en favor de los pobres, los ignorantes y los marginados», concluye el Postulador.

Los últimos años de la vida del padre Félix Varela estuvieron marcados por la pobreza, las enfermedades, y la soledad. El 25 de febrero de 1853, murió en la ciudad de San Agustín, en la Florida, Estados Unidos. Sus restos descansan hoy en el Aula Magna de la Universidad de La Habana.