El padre Ayala «llevó la fe a todos con valentía y libertad»

El padre Ayala «llevó la fe a todos con valentía y libertad» 

Se abre el proceso diocesano para la canonización del fundador de la Asociación Católica de Propagandistas. «Si la Iglesia lo declara santo, lo será para toda la Iglesia», dice su postulador

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Para su postulador, «fue un auténtico apóstol de la alegría cristiana». Foto: ACdP.
Para su postulador, «fue un auténtico apóstol de la alegría cristiana». Foto: ACdP.

Este viernes tiene lugar en Madrid el acto de apertura del proceso de canonización del padre Ángel Ayala, sacerdote jesuita y fundador de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP). Para su postulador, Pablo Sánchez Garrido, «fue un auténtico apóstol de la alegría cristiana».

—¿Quién fue el padre Ángel Ayala?
—El padre Ayala fue un jesuita con una sólida formación jurídica, filosófica y teológica que dedicó su vida a la formación de la juventud y de los laicos, con el objetivo de convertirlos en apóstoles en la vida pública. En 1908 fundó la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), con la ayuda del nuncio Antonio Vico. A partir de entonces impulsó numerosas iniciativas apostólicas, educativas y sociales. Entre ellas destaca la fundación de ICAI —hoy integrado en ICAI-ICADE—, tras inspirarse en institutos católicos europeos, de la que fue su primer rector.

—¿Alguna obra más?
—Sí. A lo largo de su vida también sufrió incomprensiones y acusaciones injustas que le obligaron a abandonar Madrid temporalmente. En Ciudad Real fundó el seminario menor, y diversas escuelas para obreros, inspiradas en la doctrina social de la Iglesia. Asimismo, fue decisivo en la fundación del diario El Debate, junto a Ángel Herrera Oria, a quien impulsó como director.

—En la última etapa de su vida, ¿a qué se dedicó principalmente?
—En sus últimos años se centró especialmente en la dirección espiritual, en la predicación de ejercicios y en la formación más personal de sacerdotes y laicos. También escribió varias obras, entre ellas Pensamientos sobre la vida por un viejo de buen humor, que refleja su evolución hacia una espiritualidad marcada por la alegría y la humildad. A pesar de su fuerte temperamento —que él mismo trabajó interiormente durante años— terminó siendo un auténtico apóstol de la alegría cristiana.

Una causa avanzada

—¿Por qué se abre ahora su proceso de beatificación?
—La idea de iniciar el proceso no es nueva. Desde hace tiempo se han ido recopilando documentos y testimonios para preservar las pruebas sobre su vida y virtudes. Sin embargo, en la diócesis se decidió priorizar otras causas, como la de Ángel Herrera Oria. Ahora ha llegado el momento de impulsar nuevamente la del padre Ayala. Con la apertura solemne comienza formalmente la fase diocesana, aunque el trabajo previo ya está muy avanzado.

El padreAyala en los últimos años de su vida. Foto: ACdP.
El padreAyala en los últimos años de su vida. Foto: ACdP.

—¿Es una figura relevante solo para la ACdP, o para toda la Iglesia?
—Aunque fundó la Asociación Católica de Propagandistas, su figura trasciende ampliamente esa institución. Si la Iglesia lo declara santo, lo será para toda la Iglesia. Además de su labor en la ACdP, colaboró decisivamente en la fundación de muchas otras iniciativas, incluso misioneras, como la congragación de las Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús.

—En este sentido, como modelo de santidad, ¿qué nos puede aportar hoy su figura a los fieles de hoy?
—Su vida es especialmente actual por su insistencia en llevar la fe a todos los ámbitos de la sociedad con valentía y libertad evangélica. Además, fue un referente pedagógico que supo integrar la tradición educativa jesuítica con métodos modernos. Defendía que «para educar, primero hay que ganar el corazón antes que la cabeza» y afirmaba que «la letra con sangre entra, sí, pero la sangre no del alumno, sino del profesor», en el sentido de que para educar hay que dejarse la piel por el otro.