El miedo a los gases tóxicos saca del colegio a las niñas iraníes - Alfa y Omega

El miedo a los gases tóxicos saca del colegio a las niñas iraníes

Abril trajo una nueva oleada de intoxicaciones en casi 100 centros educativos femeninos del país de los ayatolás. La ONU ha señalado que puede ser un castigo por la participación de las chicas en el movimiento Mujer, Vida, Libertad

María Martínez López
Captura del vídeo de una joven ingresada a principios de marzo en un hospital sin identificar. Foto: Reuters / Wana.

A final de clase de Matemáticas, Negarin —nombre inventado— olió «algo parecido a un globo inflado». Sonó la campana y los responsables de su instituto en la ciudad iraní de Sahinshahr hicieron salir al jardín a esta chica de 16 años y a sus compañeras. «Me quemaban los ojos y me costaba respirar. Me caí al suelo», mientras el director las regañaba por la «broma». Esa mañana había actuado de forma «diferente» a la habitual. Antes de entrar a clase les había dicho, sin razón aparente, «ya sois mayores, dejad de gastar bromas». Horas después, con varias estudiantes intoxicadas, lo seguía repitiendo. Tardó todavía un rato en llamar a una ambulancia.

Ese día, el 11 de abril, doce colegios femeninos de la ciudad informaron de intoxicaciones y 170 chicas tuvieron que ser atendidas. Así se recoge en un informe del Centro para los Derechos Humanos en Irán, que ha recopilado testimonios de casos similares en todo el país. En efecto, la historia se repite desde noviembre. En marzo, expertos de la ONU hablaban de al menos 1.200 víctimas. Pero en abril hubo una nueva oleada, a la vuelta de las vacaciones del Año Nuevo iraní. 98 centros femeninos sufrieron ataques, dos de ellos por cuarta vez. Seis, con 24 víctimas graves, están en Saqqez, una de las localidades donde en septiembre hubo más protestas por la muerte de la joven Jina Mahsa Amini, detenida por llevar mal puesto el hiyab.

Irán
Población:

87,6 millones

Igualdad:

Puesto 143 de 146 según el Foro Económico Mundial

«Tememos que todo esté orquestado para castigar a las chicas por su implicación en el movimiento Mujer, Vida, Libertad», han afirmado fuentes de la ONU. Jasmin Ramsey, subdirectora del CHRI, explica que «las estudiantes han participado de forma destacada en las protestas», que, si bien han remitido, «no han terminado». De hecho, su protagonismo llevó a que en varios lugares se retrasara el inicio de curso. Por eso, subraya que incluso si no hay conexión, como mínimo «los atacantes están envalentonados bajo el actual Gobierno», que primero reprimió duramente las protestas y ahora intenta ocultar las intoxicaciones.

Con datos contradictorios, los dirigentes han atribuido estos cientos de casos a la «mala salud» de las jóvenes, al estrés o a jugarretas de las chicas. Tras una intoxicación en un colegio de Teherán el 17 de abril, relata una profesora, «cuando la situación se calmó un poco las autoridades del centro pidieron disculpas varias veces por el estrés causado. Pero sobre todo intentaron hacernos creer que el ataque era solo un rumor». Lo repetían «mientras yo misma todavía me sentía mareada» después de oler a productos químicos. «Hemos exigido repetidas veces que se identifique a los responsables mediante las cámaras de seguridad», sin éxito.

No es el primer caso

• Se sospecha que Fatemeh Rezaie, de 11 años, murió intoxicada. Su padre, chófer de un clérigo de la asamblea que elige al líder supremo, lo niega.

• El caso de Irán no es único. En Afganistán, entre 2009 y 2018 se produjeron varios incidentes similares, con hasta 600 víctimas en pocos días.

• «Las estudiantes son el futuro de Irán, y sobrevivirán a los ancianos que gobiernan el país mediante la violencia», asegura Ramsey, del CHRI.

A pesar de la petición de 20 abogados locales para que se lleve a cabo una investigación independiente, las autoridades no lo han autorizado. «También se ha negado a que expertos de la OMS, UNESCO y UNICEF ofrezcan asistencia», y en el país no se permite la labor de medios y organizaciones independientes que pudieran arrojar algo de luz, subraya Ramsey. De hecho, como recuerda Kiaa Aalipour, portavoz de la ONG Artículo 18, en marzo el periodista Ali Pourtabatabaei «fue detenido por investigar los ataques». «Nadie cree la versión del Gobierno, sabemos que para ellos el fin justifica los medios». Y mientras, «muchos padres están sacando a sus hijas del colegio por miedo». Al CHRI también llegan datos en este sentido. Los ataques, lamenta su subdirectora, «están dirigidos contra la educación de las chicas, lo cual es verdaderamente perturbador en un país donde se les niegan los mismos derechos que a los hombres».

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