El juicio. Cuando la justicia no es ciega - Alfa y Omega

El juicio. Cuando la justicia no es ciega

Isidro Catela
El periodista José Luis Sastre presenta este programa.
El periodista José Luis Sastre presenta este programa. Foto: RTVE.

Los más viejos del lugar recordarán un clásico y vibrante formato, algo impostado, que se sostenía sobre las actuaciones de Javier Nart y Ricardo Fernández Deu ante un Tribunal popular. La 2 de TVE ha desempolvado la pieza y la ha tuneado convenientemente para ofrecernos lo que ahora se llama El juicio, una suerte de court show o programa de tribunales televisivo, que mantiene a Fernández Deu, casi a modo de homenaje, como juez y que juega con las cartas marcadas de la ideología cortada al sol que más calienta. Es una pena, porque el formato juega a ser serio y el sesgo se lo lleva por delante. Con la estructura y el ritual de un juicio, siempre con las licencias que el espectáculo televisivo se toma, el programa somete cuestiones de candente actualidad al veredicto de nueve ciudadanos anónimos, elegidos demoscópicamente en supuesta representación de la sociedad española. Se emite los miércoles, a las 22:15 horas en La 2; está dirigido por Román Parrado y presentado por José Luis Sastre. Por la peculiar corte desfilan también Montserrat Nebrera, Ana Pardo de Vera y el mencionado Ricardo Fernández Deu. A lo largo de casi dos horas, van apareciendo entrevistas, reportajes, alegatos y una serie de expertos, en su mayoría desperdiciados; sobre todo aquellos que se utilizan como falso aval de pluralidad, por aquello de que, para que haya show, tiene que haber gente que tenga posiciones diferentes a la corriente dominante. Si, además, podemos retratarlos con trazo un tanto grueso, mejor para la causa. Los temas son interesantes, pero la trama y la resolución se ven lastradas porque nos sabemos el veredicto antes de que se produzca. Basta con recordar aquel viejo adagio de que «si habla mal de España, es español» para intuir que, si el tema es la inmigración, la conclusión será que somos racistas; y, si se discute sobre la mujer y el feminismo, seremos también bastante machistas. Visto para sentencia, demasiado visto.