El Estado Islámico se reactiva en Siria e Irak y asesina a un sacerdote católico y a su padre

El sacerdote fue asesinado junto a su padre cuando se dirigía a la localidad de Deir Ezzor para supervisar la restauración de una iglesia armenia destruida en 2014 por el grupo terrorista. El reactivado Estado Islámico también ha golpeado recientemente en Irak

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Foto: VaticanNews

El sacerdote fue asesinado junto a su padre cuando se dirigía a la localidad de Deir Ezzor para supervisar la restauración de una iglesia armenia destruida en 2014 por el grupo terrorista. El reactivado Estado Islámico también ha golpeado recientemente en Irak

El Daesh ha reclamado este lunes la autoría del asesinato de un sacerdote de la Iglesia católico armenia y de su padre en la provincia siria de Deir Ezzor. Las víctimas han sido identificadas como el padre Hovsep Bedoyan, párroco de Qamishli y Hasakeh (Siria) –que deja esposa y tres hijos de 21, 16 y 10 años–, y su padre.

El sacerdote viajaba junto a su progenitor en dirección a Deir Ezzor para dirigir los trabajos de restauración de una iglesia armenia, destruida con explosivos precisamente por el grupo terrorista en 2014.

Junto a ambos viajaba un diácono, Fadi Sano, que resultó gravemente herido pero consiguió sobrevivir al ataque, y actualmente se encuentra ingresado en el hospital.

El asesinato del sacerdote católico y su padre es además una triste confirmación de la reactivación del Estado Islámico, que ha incrementado sus ataques en la zona después de que se pusiera en marcha el ataque militar de Turquía contra las fuerzas kurdas que controlaban el norte y el noreste de Siria.

En la ciudad de Qamishli también se ha producido una cadena de atentados –diversas fuentes locales hablan de tres bombas– que han acabado con la vida de seis personas y que han herido a otras 22. A pesar de que todavía nadie ha reclamado la autoría, el modus operandi hace sospechar a los gobernantes del país en una posible implicación del Daesh.

Reactivación en Irak

El reactivado Estado Islámico también ha golpeado en Irak. El grupo terrorista reivindicó el lunes el atentado con bomba del domingo contra una comitiva de soldados italianos y peshmergas, las fuerzas armadas kurdas, en la región de Kifri, que acabó con cinco militares italianos heridos.

Precisamente, la Iglesia católica ha agradecido estos días la implicación de los peshmerga en la lucha de los últimos años contra el Daesh, desde la irrupción de este en la llanura de Nínive en 2014. Ha sido el hasta ahora nuncio en el país y en Jordania, el español Alberto Ortega, quien ha transmitido este mensaje en nombre del Papa durante su visita de despedida con el presidente del Kurdistán iraquí, Masud Barzani.

En el encuentro, celebrado el domingo en la residencia de Karzani en Salaheddin, monseñor Ortega ha mostrado también su gratitud por todo el esfuerzo del Gobierno autonómico para proteger y ayudar durante el último lustro a los grupos de desplazados internos de Nínive que buscaron refugio en esta zona y entre los cuales había muchos cristianos.

Durante la visita, el nuncio y el presidente autonómico también han intercambiado pareceres sobre la delicada situación en el resto del país. Según recoge un comunicado publicado por el Gobierno kurdo, ambos han manifestado que es «inapropiado y peligroso» recurrir a la violencia, que no resuelve los problemas y «siempre crea nuevos obstáculos».

En las últimas horas, cuatro manifestantes más han muerto a causa de la represión policial en Nasiriya, y otros 130 han resultado heridos. Al menos 300 personas han muerto desde que comenzaron en octubre las protestas contra la corrupción, el desempleo y la deficiencia de los servicios públicos.

La Iglesia católica, además de condenar el uso de la violencia contra ellos, ha pedido que se escuche sus legítimas reivindicaciones y ha celebrado que los deseos de reforma hayan promovido la unidad entre suníes y chiíes. El Patriarcado caldeo, la denominación cristiana mayoritaria del país, ha convocado del lunes a este miércoles tres días de ayuno y oración por la paz.

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