El colegio es «la gran plataforma apostólica» de esta parroquia - Alfa y Omega

El colegio es «la gran plataforma apostólica» de esta parroquia

«No nos conformamos con que los padres envíen a sus hijos» a San Antonio María Claret. «Buscamos ofrecerles formación también a ellos»

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
La parroquia y el colegio comparten prácticamente el mismo acceso
La parroquia y el colegio comparten prácticamente el mismo acceso. Foto: Parroquia San Antonio María Claret.

Desde hace varios años, la Iglesia se ha dado cuenta de la potencia evangelizadora que tiene el eje parroquia-colegio-familia, un modo de funcionar que encuentra en la parroquia San Antonio María Claret uno de sus máximos ejemplos. Ubicada en el barrio de Prosperidad, dentro del distrito de Chamartín, el templo cuenta a su lado con el colegio del mismo nombre, conocido en todo Madrid simplemente como el Claret. Aunque el territorio que abarca es mayoritariamente de nivel medio-alto, aún conserva zonas más humildes con viviendas bajas, lo que contribuye a su diversidad social. Y a pesar de que el barrio cuenta con una población tirando a madura, su iglesia se mantiene joven gracias precisamente al centro educativo. «Aquí vienen muchos niños y jóvenes que asisten entre semana a nuestras aulas. Muchos de ellos son de otros barrios porque el buen hacer de la parroquia, en sintonía con el colegio, también les atrae», afirma el claretiano Julián Ojeda, el párroco.

La comunidad es un punto de encuentro intergeneracional. «Si asistes a una Misa entre semana, la gente sí es de más edad», lo que refleja la demografía del barrio. «Pero los fines de semana y por las tardes el aire se rejuvenece mucho», subraya Ojeda. Este dinamismo se debe, en gran parte, a la formación de los niños y jóvenes: cada año, cerca de 120 chicos y chicas reciben la Primera Comunión en la parroquia, la mayoría alumnos del edificio vecino. «El colegio es nuestra gran plataforma apostólica», señala el párroco. «Hoy en día, los fieles ya no se guían estrictamente por criterios de proximidad y la gente busca espacios donde se sienta acogida. Por eso, nuestra hospitalidad atrae a muchas familias», añade.

Fieles preparan la cena de Navidad
Fieles preparan la cena de Navidad. Foto: Parroquia San Antonio María Claret.

El compromiso con la educación religiosa continúa más allá de la catequesis para recibir la Comunión. Actualmente, 80 niños forman parte del grupo de poscomunión y 240 jóvenes participan en el Centro Juvenil Claret, más otros 100 en el grupo scout. «Siempre procuramos tener reuniones mensuales con los padres de todos los chicos que vienen aquí. No nos conformamos con que simplemente envíen a sus hijos a la parroquia: buscamos ofrecer una formación religiosa y en valores también a las familias», explica el párroco. 

San Antonio María Claret, sin embargo, no solo tiene el punto de mira puesto en la juventud. También hay una activa comunidad de adultos, con grupos de estudio bíblico, liturgia y encuentros de antiguos alumnos que siguen reuniéndose años después de haber pasado por la escuela. Además, los cursillos prematrimoniales, organizados tres veces al año, están muy concurridos y atraen a parejas de diferentes partes de la capital.

Los jóvenes del 'Claret' en un campamento parroquial
Los jóvenes del Claret en un campamento parroquial. Foto: Parroquia San Antonio María Claret.

En cuanto a la labor social, Cáritas y la pastoral de la salud son dos de sus iniciativas más destacadas. «Hay muchos voluntarios», asegura el párroco, que acuden en ayuda de los transeúntes o vecinos en necesidad. Dos veces al mes se entregan bolsas de alimentos y existe un grupo de fieles que asesoran a personas en paro para facilitar su incorporación al mercado laboral.

«Los claretianos queremos que las personas se sientan parte de una comunidad con un perfil misionero. Fomentamos una espiritualidad no encerrada en sí misma, sino orientada al compromiso solidario y a la evangelización en nuestra diócesis y allí donde cada uno se encuentre», concluye.