El cardenal Sarah: «La Misa antigua ayuda a los sacerdotes a celebrar mejor» - Alfa y Omega

El cardenal Sarah: «La Misa antigua ayuda a los sacerdotes a celebrar mejor»

El purpurado sostiene que Traditionis Custodes «no fue una elección sabia ni respetuosa»

Redacción
El cardenal Robert Sarah ha concedido esta entrevista con motivo del lanzamiento de su nuevo libro. Foto: OSV News photo/Kevin J. Parks, Catholic Review
El cardenal Robert Sarah ha concedido esta entrevista con motivo del lanzamiento de su nuevo libro. Foto: OSV News photo/Kevin J. Parks, Catholic Review

El cardenal Robert Sarah, quien fuera prefecto del Dicasterio para el Culto Divino, defiende, una vez más el valor de la liturgia tradicional. Lo hace en una entrevista concedida a Il Giornale con motivo de su último libro, Il Cantico dell’Agnello. Musica sacra e liturgia celeste.

El purpurado sostiene que la recuperación de la denominada forma extraordinaria del rito romano, es decir, la Misa en latín, ha tenido efectos positivos también en la celebración de la liturgia posterior al Concilio Vaticano II. «Muchos sacerdotes dan testimonio de que el descubrimiento de la forma extraordinaria les ha ayudado a celebrar mejor», asegura.

Aversión al latín
Preguntado por la existencia de una cierta aversión hacia el latín y el canto gregoriano en algunos sectores de la Iglesia, Sarah considera que se trata de «una aversión de algunos círculos culturales autorreferenciales, más psicológica que realmente fundada». A su juicio, existe también «únicamente un problema generacional» y sostiene que, «cuando pase la generación del 68, pasarán también estos unilateralismos infundados que mortifican la propia talla cultural del catolicismo latino».

El cardenal comenta los efectos de la liberalización de la llamada forma extraordinaria del rito romano impulsada por Benedicto XVI. Afirma que produjo «una influencia positiva, diría incluso la corrección, de los posibles abusos en la celebración de la forma ordinaria». Y precisa que esos abusos son «actos gravísimos».

En su opinión, la decisión de Benedicto XVI respondía también a una voluntad de que ambas formas litúrgicas se desarrollara en la Iglesia, «para permitir al pueblo de Dios poder elegir qué forma correspondía más a la vivencia de la fe».

Benedicto se dejo humillar
Sin embargo, el cardenal lamenta que esta situación cambiara con Traditionis Custodes, promulgado por el Papa Francisco cuando Benedicto aún vivía. «No me pareció una elección sabia ni respetuosa». Y se refiere a la actitud de Benedicto XVI ante esta situación: «Benedicto, hombre manso como un cordero, se dejó humillar en el silencio y la oración, ofreció a Dios su sufrimiento para identificarse mejor con el dolor de Cristo por su Iglesia y purificarla».

Sobre las peticiones para que se deroguen las restricciones a la liturgia tradicional, Sarah afirma que «el acceso a las formas rituales reconocidas y existentes desde hace siglos nunca puede ser limitado artificialmente mediante decretos».

Finalmente, el cardenal se dirige a los fieles que, atraídos por la liturgia antigua, deben recorrer largas distancias para participar en una celebración. «No puedo sino admirar esta gran expresión de amor hacia Dios», afirma, al tiempo que asegura que «el fenómeno está conociendo una difusión creciente».

Actitud miope
Sarah pide a la jerarquía que sepa interpretar esta realidad y considera que, si es capaz de «leer los signos de los tiempos actuales —y no los del 68, llegando una vez más con retraso—», podrán abrirse «espacios de diálogo fraterno y sereno».

El cardenal rechaza que dentro de la Iglesia se enfrente a quienes prefieren una forma del rito a otra. «Como Iglesia, no podemos hacer la guerra a quien participa devotamente en la Misa solo porque prefiere una forma en lugar de otra», advierte. Para Sarah, se trata de «una actitud miope y totalmente ideológica, por tanto, ni pastoral ni cristiana». Y concluye: «Es perjudicial y destructiva para la Iglesia».