El camino ignaciano. Una ruta por la historia cristiana - Alfa y Omega

El camino ignaciano. Una ruta por la historia cristiana

Juan Orellana
Mbassa y Marta dejan atrás Laguardia, en la provincia de Álava
Mbassa y Marta dejan atrás Laguardia, en la provincia de Álava. Foto: Animaset Media.

Se ha estrenado este documental español que inaugura una nueva tradición respecto al cine de peregrinaciones, mayoritariamente centrado en el Camino de Santiago. En esta ocasión se trata del Camino Ignaciano, que parte de Loyola y termina en Manresa, y que coincide con el camino que realizó san Ignacio de Loyola en 1522. El documental de Jordi Roigé sigue el peregrinaje de cuatro personas guiadas por el jesuita José Luis Iriberri, director de la Oficina del Peregrino del Camino Ignaciano. Se trata de Mbassa Niang, Iñigo Medinilla, Iñaki Sánchez y Marta Burguet, cuatro personas de creencias, sensibilidades y tradiciones distintas. Cada una busca en el camino algo diferente y espera tener una experiencia personal positiva. Pero la película no se dedica a indagar en sus motivaciones, sino que las sigue discretamente durante los 650 kilómetros. El padre Iriberri les va explicando el sentido ignaciano y religioso de cada lugar por el que pasan: santuarios, ermitas, catedrales o determinadas casas de acogida de peregrinos.

No estamos ante el habitual documental de testimonios, ni la intención del filme es ofrecer un producto de nicho para espectadores católicos. Se podría decir que la película es aparentemente aséptica, turística, pero no lo es tanto. El director se detiene en todos los lugares en los que el arte cristiano no solo ofrece una lección de estética, sino que, gracias a las explicaciones de los intervinientes, descubrimos su papel en la historia cristiana del lugar y en la propia vida de san Ignacio. En ocasiones, los peregrinos se arrodillan en una iglesia a rezar o piden la intervención de la Virgen ante una significativa imagen medieval de la misma.

En cierto modo, podríamos hablar de turismo cristiano, ya que la película nos pone frente al significado histórico cristiano de lugares como Aránzazu, Calahorra, Zaragoza, Cervera, Montserrat o Manresa, por citar algunos de los emplazamientos que encontramos en las 28 etapas del peregrinaje.

Pero no solo nos topamos con arte e historia cristianos, sino que la gastronomía también ocupa un lugar especial. Las comidas o cenas de los peregrinos son una ocasión de agasajo de los lugareños, en las que descubrimos las mejores recetas de cada lugar; incluso cuando el camino pasa por Nájera, no faltará una lección de enología y cata. Pero estos momentos gastronómicos no están servidos con frivolidad. Son las ocasiones en las que los peregrinos hablan del camino, comparten sus dificultades y también sus bromas. Hay que decir que ellos no se conocían previamente, que no son jovencitos, sino adultos maduros, y que, por tanto, su convivencia no tiene porque ser inmediatamente fácil.

Y por supuesto, no puede faltar la maravilla de los paisajes: desde el verde y húmedo País Vasco al desierto de los Monegros, desde altos montes con bellas vistas a las llanuras llenas de cultivos regados por el Ebro. La sensación que queda tras ver el documental es la de haber visto algo profundo con apariencia ligera, una película que nos acerca a san Ignacio, a la búsqueda humana, y a la inconmensurable huella de la fe cristiana en la historia.

El Camino Ignaciano
Director:

Jordi Roigé

País:

España

Año:

2021

Género:

Documental

Público:

Todos los públicos

Mbassa y Marta dejan atrás Laguardia, en la provincia de Álava