El artista anónimo. Nunca es tarde para descubrir quién eres - Alfa y Omega

El artista anónimo. Nunca es tarde para descubrir quién eres

Juan Orellana
Olavi (Heikki Nousiainen) junto a su nieto Otto (Amos Brotherus) consultan una revista de arte en la biblioteca local. Foto: Cata Portin

Como nos pasa siempre con el director finlandés Klaus Härö –algo tremendamente injusto– nos llega con mucho retraso su última película, El artista anónimo, que obtuvo el premio católico SIGNIS en el Festival de Washington de 2019. 

Olavi (Heikki Nousiainen) es un anciano que ha dedicado su vida al mercado de las antigüedades, y muy especialmente a la pintura. Es el dueño de una tienda de arte situada muy cerca de una importante casa de subastas. Olavi ya se siente cansado y el negocio no va bien. Su plan ideal es conseguir una venta redonda, saldar sus deudas y echar el cierre a la tienda. Un día descubre en la casa de subastas un pequeño retrato masculino al óleo. Pero va sin firmar. Olavi intuye una genialidad en ese cuadro y piensa que ahí puede estar su gran negocio. En esas aparece su hija Lea (Pirjo Lonka), a la que tiene bastante abandonada y le pide que acepte que su hijo Otto (Amos Brotherus) pueda hacer sus prácticas académicas en la tienda. Olavi se niega al principio, pero al final no va a tener más remedio que acceder a regañadientes.

Esta deliciosa película entrelaza una reflexión sobre el arte y el valor material y espiritual que puede llegar a tener un cuadro inspirado, con una indagación sobre la complejidad de los vínculos familiares, en los que siempre necesita anidar la posibilidad del perdón. Por un lado, la peripecia del cuadro y la búsqueda de su autoría va tomando casi el carácter de un thriller, que se resuelve de una forma sencillamente maravillosa. Por otro, y en paralelo, se nos muestra el camino moral que hace Olavi, desde su egoísta individualismo hasta el reconocimiento de lo que significa necesitar a los demás. Un camino que requiere la conciencia de los propios errores y la necesidad de pedir perdón. La búsqueda de la verdadera identidad del cuadro transcurre paralela a la reelaboración de la identidad de Olavi, e incluso de su confuso y adolescente nieto. Una película de segundas oportunidades, en palabras de su director.

Esta delicadeza y positividad del filme no debe sorprendernos ya que su director nunca decepciona. Cuatro de sus largometrajes han sido candidatos al Óscar a la mejor película extranjera. Recordemos al menos las dos últimas películas suyas estrenadas en España, La clase de esgrima y Cartas al padre Jacob, producida en 2009, pero que llegó a España en 2011. En esas y en sus películas anteriores siempre está presente una mirada redentora sobre el ser humano, así como experiencias de paternidad de lo más diversas. Vínculos y redención parece ser un binomio central en la filmografía de este cineasta. La guionista de El artista anónimo y de La clase de esgrima es la novelista Anna Heinämaa, y ambos guiones se basan en historias originales suyas. Guionista y director forman un tándem de lo más interesante.

El artista anónimo
Director:

Klaus Härö

País:

Finlandia

Año:

2018

Género:

Drama

Público:

Todos los públicos