Editorial: El único modo de afrontar los abusos sexuales - Alfa y Omega

Por si hacía falta recordarlo, el escándalo sexual en que se han visto envueltos algunos empleados de Oxfam ha vuelto a mostrar que la única alternativa a las crisis es hacerles frente de cara, y que una reputación ganada a pulso con años de trabajo puede venirse abajo en cuestión de horas por una mala gestión comunicativa. La Iglesia ha pagado –y sigue pagando– un altísimo precio por no haber sabido responder correctamente a los abusos cometidos por sacerdotes. No es fácil, porque al «la verdad os hará libres» no faltará nunca quien anteponga una mal entendida defensa del buen nombre de la institución. Con la renovación de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores y el envío del arzobispo Charles J. Scicluna para investigar el caso Barros en Chile, Francisco da una nueva y necesaria vuelta de tuerca en la línea de tolerancia cero iniciada por Benedicto XVI. No es cuestión solo ni principalmente de buena gestión comunicativa de esta crisis, sino de un deber primordial a las víctimas. Escucharlas, como hace el propio Francisco, es un deber inexcusable hacia ellas.

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