«Donde hay más prostitución, hay más trata»

La colaboración entre las Fuerzas de Seguridad, las congregaciones religiosas y las ONG es uno de los pilares de la lucha contra la trata de personas en España. Madrid acoge un encuentro internacional los días 30 y 31 de octubre

Alfa y Omega
Ignacio Cosidó, Director General de la Policía durante una entrevista en su despacho. Foto: María Pazos Carretero

La colaboración entre las Fuerzas de Seguridad, las congregaciones religiosas y las ONG es uno de los pilares de la lucha contra la trata de personas en España. Madrid acoge un encuentro internacional los días 30 y 31 de octubre

Madrid acogerá la tercera reunión del Grupo Santa Marta, la iniciativa para la lucha contra la trata de personas impulsada por el Papa que involucra a cuerpos de seguridad de varios países, episcopados, organizaciones sociales y representantes de varias confesiones religiosas. La reina Sofía inaugurará el viernes 30 de octubre este encuentro, que reunirá durante dos días en El Escorial a cardenales y obispos, activistas sociales y a unos 50 jefes de Policía de todo el mundo.

«El liderazgo moral del Papa ha supuesto un gran impulso para la lucha contra la trata a nivel mundial», afirma el director general de la Policía Nacional, Ignacio Cosidó. «Desde el primer momento acogimos con entusiasmo esta iniciativa. Cuando se planteó la posibilidad de que Madrid acogiera este encuentro, monseñor Osoro nos ofreció todo su apoyo».

Según la fundación australiana Walk Free, 35,8 millones de personas son víctimas de la trata en el mundo, en su mayoría niños y niñas explotados laboralmente y mujeres obligadas a prostituirse. En España existen unas 45.000 víctimas, la inmensa mayoría esclavas sexuales. El Gobierno aprobó en septiembre el Plan Integral de Lucha contra la Trata para combatir este turbio negocio que mueve al día en nuestro país unos cinco millones de euros.

«Nos hemos convertido en referente internacional», asegura el comisario José Ángel González Morán, jefe de la Brigada Central contra la Trata de Seres Humanos. Uno de los aspectos «más innovadores» de la estrategia de la Policía Nacional es la cooperación con organizaciones sociales, de modo particular entidades de Iglesia como la congregación de las Adoratrices. Hay incluso participación de religiosas en redadas policiales. La colaboración se inició de modo informal y, con el tiempo, se han consolidado una serie de reuniones periódicas. Se trata de prestar la mejor atención a las víctimas y, al mismo tiempo, obtener de ellas la máxima información posible para combatir a las organizaciones criminales. «Esta será una de las experiencias que vamos a presentar» en El Escorial, afirma el comisario González.

Otro de los frentes que impulsa la Policía Nacional es la cooperación internacional, añade Cosidó: «Tenemos que atajar el problema en los países de origen, donde operan las organizaciones». Con frecuencia, además, las mujeres son amenazadas con represalias a sus familiares. Por ello se han establecido cauces de colaboración con Rumanía, Nigeria, Níger y varios países iberoamericanos, aunque todavía queda mucho por hacer para lograr que la víctima llegue a sentirse realmente segura y se atreva a dar el paso de denunciar.

Algunas estimaciones apuntan que el 80 % de las mujeres que se dedican a la prostitución no lo hace voluntariamente. ¿Avala usted el dato?

Nosotros lo que hemos hecho es un trabajo de campo tratando de detectar víctimas potenciales. En este momento tenemos identificadas a más de 10.000. Sin embargo, una de las principales dificultades que encontramos es que muchas de estas mujeres se encuentran sometidas a tal grado de explotación y crueldad que no es fácil que salgan de esa espiral. No se atreven a denunciar y a veces ni siquiera son conscientes de ser víctimas.

Legalizar la prostitución, ¿ayudaría o dificultaría la lucha contra la trata?

Nuestro Plan es de lucha contra la trata de seres humanos, no un plan específicamente contra la prostitución. Lo que sí se puede comprobar es que, en aquellos países en que hay más prostitución, tiende a haber más explotación y más trata. Al final, el motor económico que mueve esta actividad delictiva pasa por un consumo de determinados servicios, lo cual no significa que toda la prostitución esté basada en la trata de seres humanos, pero sí es cierto que cada vez nos encontramos más casos.

Anunció usted en febrero que se iba a aumentar la presión sobre los clientes de la prostitución «hasta hacerla insoportable». ¿En qué ha quedado eso?

Un momento de la Operación Pompeya, en la que la Policía desmanteló este verano seis mafias de trata en España. Foto: Policía Nacional

Un objetivo muy claro del Plan es la colaboración ciudadana. Recibimos miles de llamadas y correos denunciando posibles casos de trata. Otro de los objetivos es la concienciación social. Queremos que los usuarios de estos servicios sexuales sean conscientes de que, detrás de esa mujer, puede haber una situación de explotación. Todavía hay mucho desconocimiento. Lanzamos mensajes a los jóvenes, porque el perfil del cliente es cada vez más juvenil. Y en algunos casos específicos, amparados por la Ley de Seguridad Ciudadana, hemos tomado acciones directas muy claras. Estoy pensando en el Polígono Marconi (Madrid) y en otros lugares, donde hemos identificado tanto a los clientes como a las posibles víctimas de la trata.

También se anunció que se iba a tratar con los periódicos la supresión de los anuncios de contactos.

Cuando se ha pedido su colaboración, la respuesta de los ciudadanos ha sido espectacular. También he encontrado mucha sensibilidad en los medios cuando les hemos pedido que insertaran nuestra campaña. En el caso concreto de los diarios, les escribimos cartas y hemos obtenido respuesta de varios de ellos.

¿Hay casos grises en los que no es fácil determinar si la víctima se prostituye o no voluntariamente?

No hay casos grises. Esto es blanco o negro. Si te explotan, te explotan. Lo que sí hay son casos donde la víctima no sabe que lo es. Un ejemplo es el método de captación lover boy, en el que la víctima piensa que quien la está explotando es su novio. O el vudú, una forma de coacción típica de las redes nigerianas.

Ricardo Benjumea
Cristina Sánchez

El Grupo Santa Marta está formado por obispos, organizaciones sociales y jefes de policía de todo el mundo que trabajan juntos para erradicar la trata de personas. El Grupo, liderado por el cardenal Nichols, arzobispo de Westminster, y sir Bernad Hogan-Howe, responsable de la Policía Metropolitana de Londres, nació en abril de 2014, a raíz de la celebración de un congreso sobre trata en el Vaticano, organizado a petición del Papa Francisco. La reunión de Madrid será la tercera, después de la de Roma y de una segunda que se celebró en diciembre de 2014 en Londres.


La Iglesia tiene mucho que aportar

El arzobispo de Madrid será anfitrión, junto con Ignacio Cosidó, del tercer encuentro del Grupo Santa Marta. Para José Luis Segovia, vicario de Pastoral Social e Innovación de Madrid, «la presencia de monseñor Osoro muestra el compromiso de la Iglesia con las víctimas de trata y visibiliza su apoyo total a las congregaciones e instituciones que trabajan en este campo».

Instituciones como Proyecto Esperanza, de las Adoratrices, las religiosas Oblatas o Villa Teresita «desarrollan un trabajo impresionante a pie de calle, proporcionando asistencia y alternativas a las víctimas», recalca Segovia. Estas congregaciones forman parte del Grupo Intraeclesial sobre Trata, que trabaja en red en toda España y constituye «un excelente ejemplo de trabajo conjunto a favor de la justicia social».

Segovia participará este fin de semana en el encuentro de El Escorial. Uno de sus objetivos es recordar «que en el tema de la trata de personas tiene que predominar el enfoque de los derechos humanos y la protección de las víctimas sobre otras cuestiones, como el control de la movilidad humana». Al mismo tiempo afirma que «hay que perfeccionar los mecanismos de detección y protección inmediata de las víctimas» y «sensibilizar a todos los actores sociales sobre el degradante negocio de la trata».