Dios nace en la cárcel

La Pastoral Penitenciaria de Orihuela-Alicante lanza su campaña de Navidad para obtener recursos y, así, seguir trabajando con los presos de la diócesis y sus familias

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Un grupo de voluntarios prepara los materiales para la campaña de Navidad de la Pastoral Penitenciaria. Foto: Diócesis de Orihuela-Alicante

La Pastoral Penitenciaria de Orihuela-Alicante lanza su campaña de Navidad para obtener recursos y, así, seguir trabajando con los presos de la diócesis y sus familias

Un año más, en el marco de la celebración de la Navidad, desde el Secretariado de Pastoral Penitenciaria de la diócesis de Orihuela-Alicante y la universidad CEU Cardenal Herrera de Elche, se ha querido poner nuevamente la atención sobre los más de 2.000 presos que viven en las cárceles de la provincia de Alicante sin olvidar las necesidades de sus familias y entorno.

En este contexto, se ha puesto en marcha la campaña Nacimiento de esperanza para el mundo de la cárcel. Se apela así a la participación y a la colaboración ciudadana para no olvidar que ayudar a los presos y a sus familias es invertir en prevención del delito, en el freno a la marginalidad y en la igualdad de oportunidades. Y es trabajar también para que los niños que ahora tienen a su padre o familiar en prisión, y que sufren la pobreza, no sean los presos del mañana.

Con esta campaña se busca la implicación de toda la sociedad alicantina para conseguir medidas concretas como seguir dotando de recursos económicos a las casas de acogida, Pedro Arrupe y San Vicente de Paúl, para la acogida de permisos penitenciarios y libertades para reclusos y exreclusos, así como la de las familias que vienen a visitarlos y que no tienen posibilidades económicas. Se piden fondos también para becar a las familias para ayudas de alimentación, comedor escolar para los niños, libros de texto, pago de medicamentos y otras necesidades urgentes, más evidentes y abundantes, si cabe, en estos tiempos de crisis. Además, se quiere facilitar, a través de ayuda económica, a los internos extranjeros y españoles de las cárceles de Alicante, la comunicación telefónica con la familia. Y todo ello, sin dejar de lado la mediación sociolaboral, a través del programa de inserción, para que aquellos que menos opciones tienen puedan acceder a un futuro puesto de trabajo. Y en este sentido, se pretenden seguir creando los cauces para lanzar un servicio de mediación penal y penitenciaria que cuide a la víctima y posibilite la reconciliación social desde una cultura de la no violencia y de la justicia restaurativa.

«Hay más de 2.000 personas privadas de libertad en las prisiones de nuestra diócesis, y detrás de cada una de ellas una familia, muchas desestructuradas, rotas, estigmatizadas, avergonzadas a riesgo de ser juzgadas y repudiadas» explica Mariola Ballester, directora de Pastoral Penitenciaria de la diócesis. «Miremos a estas personas y a sus familias, con los ojos del corazón, despojados de todo prejuicio y trabajemos por su bienestar e incorporación a nuestra sociedad», añade.

Con el apoyo del CEU

La universidad CEU Cardenal Herrera de Elche es la principal entidad implicada en esta campaña, que viene colaborando desde 2002 con el diseño e impresión de dípticos y carteles que sirven para dar a conocer la campaña por todos los rincones de la provincia. Además, ayuda también a la Pastoral Penitenciaria en la maquetación e impresión de los ejemplares de la revista que edita, La Puerta, que sigue siendo un vehículo de comunicación para los presos sirviendo de conexión con el exterior.

María Remedios García
Alicante