Dios, cueste lo que cueste
La Congregación de las Siervas de Jesús celebra, este año, el centenario de la muerte de su fundadora, santa María Josefa del Corazón de Jesús, una ocasión para la que el Santo Padre ha concedido un Año Jubilar
«Apenas había iniciado su labor santa María Josefa del Corazón de Jesús, y ya se hablaba por todas partes de unas religiosas que, al anochecer, salían de sus casas para ir a cualquier domicilio, marginal casi siempre, en el que un enfermo, un anciano, un agonizante, alguien sin familia ni medios, necesitaba de sus cuidados»: así relata la hermana Mercedes Miguel, Sierva de Jesús, los inicios del carisma iniciado por su madre fundadora. Hoy, cuando la institución se embarca en las celebraciones del centenario de su muerte, siguen vivas en sus hermanas las palabras que motivaron su obra: «Mi deseo constante ha sido siempre ir por todo el mundo para enseñar a las gente el conocimiento y el amor de Dios, cueste lo que cueste».
El martes pasado, quedó abierto el Año Jubilar del Centenario de la muerte de santa María Josefa del Corazón de Jesús. Con motivo de este Año Jubilar, el Santo Padre Benedicto XVI ha concedido a la Congregación de las Siervas de Jesús la Indulgencia Plenaria para quienes visiten, hasta el 20 de marzo de 2013, una de las iglesias de la congregación, o las parroquias que tienen a santa María Josefa por titular.
La Iglesia en España está celebrando, durante estos días, el aniversario de santa María Josefa, en todas las diócesis en las que están presentes las Siervas de Jesús. En Madrid, mañana viernes, 23 de marzo, el cardenal arzobispo, don Antonio María Rouco Varela, presidirá la Eucaristía por este motivo, en la Casa Provincial de las Siervas de Jesús (calle Guzmán el Bueno, 107). La superiora de las Siervas de Jesús, la Madre Rosa, ha señalado a analisisdigital.com que, «hoy en día, necesitamos hacer presente la caridad y el celo por el anuncio del Reino, demostrando la ternura y el amor de Dios a nuestro mundo del dolor y la enfermedad, cuidando sus cuerpos, sanando sus almas».
La madre María Josefa Sancho de Guerra nació en Vitoria. En 1871, fundó en Bilbao la Congregación de las Religiosas Siervas de Jesús y centró el carisma de su misión en acompañar a los enfermos, ancianos, necesitados y niños. Santa María Josefa falleció, tras una larga enfermedad, el 20 de marzo 1912. Fue beatificada por el Papa Juan Pablo II en 1992 y canonizada en el año 2000. Fundó 41 casas en España y América. Hoy, las Siervas de Jesús realizan su labor en favor de los más necesitados en 17 países de los cinco continentes, y se dedican a la asistencia médica a domicilio, tanto diurna como nocturna, así como a la atención en centros sanitarios, residencias de ancianos y comedores.