Dios camina con su pueblo será el lema de la próxima Jornada Mundial del Migrante - Alfa y Omega

Dios camina con su pueblo será el lema de la próxima Jornada Mundial del Migrante

Según la Oficina de Prensa de la Santa Sede, servirá para «reconocer la presencia del Señor» en cada uno de ellos

Redacción
Un grupo de inmigrantes cerca de la isla de Lampedusa, Italia
Un grupo de inmigrantes cerca de la isla de Lampedusa, Italia. Foto: Reuters / Juan Medina.

Dios camina con su pueblo será el tema de la 110 Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se celebrará el domingo 29 de septiembre de 2024. Según ha revelado la Oficina de Prensa de la Santa Sede en la mañana del 22 de febrero, próximamente se revelará el mensaje de esta cita, que «se concentrará en la dimensión itinerante de la Iglesia con una mirada particular a los hermanos y hermanas migrantes». El comunicado apunta a que estas personas son un «icono contemporáneo de la Iglesia en salida».

La edición de este 2024 supondrá, según la nota de prensa que la convoca, «un camino que hacer sinodalmente para llegar juntos, superando cualquier obstáculo y amenaza, a la patria verdadera». Y añade que, «durante este viaje», «es esencial reconocer la presencia de Dios, que camina con su pueblo, asegurándole guía y protección a cada paso». Al mismo tiempo, la nota emplaza a los crisitanos a «reconocer la presencia del Señor» en cada migrante «que llama a la puerta de nuestro corazón y se ofrece para el encuentro».

La Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado tiene sus antecedentes en 1914, justo antes del estallido de la Primera Guerra Minimal. Entonces Pío X, preocupado por los millones de italianos que habían abandonado su país en los primeros años del siglo XX, pidió a los fieles rezar por ellos. Su sucesor, Benedicto XV, instituyó el Día del Migrante para apoyar espiritual y económicamente las obras pastorales destinadas a este tipo de personas.

Posteriormente, en 1952, el Día del Migrante adquirió una connotación más internacional y cada diócesis del mundo lo celebró durante el año litúrgico. Y en 1985, el primer Papa no italiano en 500 años, Juan Pablo II, dedicó un mensaje específico para visibilizar las durezas de la migración y visibilizar la obra de la Iglesia con quienes deciden emprenderla. A partir de entonces lo hizo cada año, una costumbre que han mantenido sus sucesores.