Diane Foley pudo perdonar al asesino de su hijo aunque él no se arrepintiera gracias a «rendirse a Dios» - Alfa y Omega

Diane Foley pudo perdonar al asesino de su hijo aunque él no se arrepintiera gracias a «rendirse a Dios»

La madre de James Foley publica en español American Mother, un libro en memoria de su hijo periodista ejecutado en 2014 en Siria por el Estado Islámico

Rodrigo Moreno Quicios
La familia de Diane Foley. A la derecha, James cuando era niño.
La familia de Diane Foley. A la derecha, James cuando era niño. Foto: James Foley Foundation.

«Realmente estoy muy orgullosa de Jim y fue una delicia conocer esa bondad y valentía que ahora vivirá en otros periodistas como él», nos cuenta Diane Foley. Es la madre de James Wright Foley, un periodista estadounidense asesinado el 19 de agosto de 2014 por el Estado Islámico, que lo había mantenido secuestrado en Siria durante dos años.

La madre, que sabe mejor que nadie los berrinches de Jim de niño y si dejaba el cuarto ordenado o no, cuenta con naturalidad que «no era una persona perfecta». «Era normal y corriente como cualquier de nosotros, pero sí era valiente y apasionado». Incluso nos confía que fue a raíz del asesinato de su hijo cuando «sus amigos y compañeros de trabajo empezaron a contarme su compasión y cómo se preocupaba por los demás». Es decir, de algún modo, a raíz de su muerte conoció una cara suya que no había visto nunca antes. La estadounidense lo cuenta en American Mother. El coraje frente al terrorismo, un libro que Albada Editorial acaba de traducir al castellano y catalán a partir del volumen que Diane Foley ya publicó en inglés en 2024 junto al escritor Colum McCann.

Defender la verdad aunque pierdas el trabajo

La madre de Jim recalca que él conocía perfectamente los riesgos de su oficio porque «antes de que fuera a Siria ya estuvo secuestrado seis semanas en Libia», de donde fue rescatado «gracias a Dios». A raíz de aquella dura experiencia, fue invitado a pronunciar un discurso en la Universidad Marquette que los jesuitas dirigen en Milwaukee, Wisconsin. «Yo misma fui allí para escucharle hablar sobre ser un hombre valiente y, como periodista, recalcaba que era especialmente importante atreverse a conocer la verdad aunque te arriesgues a perder tu trabajo», narra la estadounidense. Según cuenta, «sus palabras me interpelaron muchísimo y después me planteé que es necesario tener coraje para contar la verdad de las dificultades que tuvimos para que el Gobierno lo trajera de vuelta a casa».

Editorial Albada ha traducido al castellano y el catalán el libro. Foto: Editorial Albada

Es una reivindicación complicada porque, al hacerla representando a su hijo, «quiero ser muy respetuosa». Comprende que «los gobiernos no son perfectos, están compuestos por personas y, a veces, hieren a la gente sin querer». Sin embargo, considera también necesario «buscar la justicia», porque aunque «no creo que el presidente Obama permitiera a propósito que lo asesinaran» sí achaca que «su inacción lo acabó provocando» al negarse a negociar su liberación, como sí hicieron otros muchos países occidentales con sus periodistas cautivos.

«Es más fácil perdonar las grandes ofensas»

Pero, sin duda, lo más interesante de nuestra conversación con Diane Foley es que, aunque el asesino de su hijo no mostró arrepentimiento por hacerlo, ella decidió perdonarle de todas maneras. A su juicio, es un salto que «solo puede comprender una persona de fe» y ella, al conocer al verdugo, «fui capaz de ver que estaba triste por sus propias pérdidas y errores» y, para empezar, «iba a estar en prisión por el resto de su vida sin ver de nuevo a sus hijos». Según Diane Foley, «todos a nuestro alrededor salen heridos cuando cometemos un error y, si él no se arrepentía, yo ya sentía lástima por él».

Jim era un periodista valiente desplegado en los países más peligrosos. Foto: James Foley Foundation

«Yo no soy una persona perfecta pero sí creo que con Dios todo es posible», explica esta madre que, paradójicamente, destaca que a veces «es más fácil perdonar las grandes ofensas» porque obligan a «rendirse a Dios y ponerte en sus manos para que cargue con esas historias». En cambio, «con las cosas pequeñas es más difícil rendirse» porque uno quiere resolverlas por sus propios méritos y mantener el control de la situación y es ahí donde florece el resentimiento.

Estados Unidos no negoció como otros países

Diane Foley quiere mantener viva la memoria de su hijo a través de la James Foley Foundation que fundó en 2014, el mismo año de su aseisnato. Con ella busca «llamar a los gobiernos a preocuparse por sus ciudadanos cuando están injustamente detenidos». Pone como ejemplo positivo a España, pues en 2013 el Gobierno de Rajoy fue capaz, «negociando con discreción y perseverancia», de liberar a otros periodistas cautivos junto a su hijo. Entre ellos, el corresponsal de guerra Marc Marginedas, el fotógrafo Ricardo García Vilanova o el periodista Javier Espionosa. «Los tres fueron secuestrados junto a Jim y pudieron ser liberados, pero nuestro Gobierno no hizo su parte». Otra labor que promueve la fundación es formar a los periodistas «para que sepan mantenerse a salvo», incluso bajo ataques y otras situaciones límite. «Deben volverse resilientes para protegerse», emplaza Foley. Y el último reto que se propone es «continuar su legado de valentía moral».

Diane Foley fue recibida por León XIV y dio su testimonio en el Jubileo de la Consolación. Foto: La familia de Diane Foley. A la derecha, James cuando era niño. Foto: James Foley Foundation

La madre estadounidense recuerda que HBO publicó una película sobre su hijo titulada Jim: The James Foley Story y que tuvo una gran aceptación por parte de «gente con muchas ganas de hacer lo correcto». Por último, en cuanto a consejos para periodistas, Diane Foley llama a «daros cuenta del importante servicio que desarrolláis en vuestras comunidades» para nunca dejar de «investigar los hechos lo mejor que os permita vuestro conocimiento». Y elogia de ellos que «escucháis y conseguís que la gente os confíe sus historias, por lo que necesitáis ser auténticos».