Cuando el sueldo alcanza para pagar un cuarto: «Se pasa mal»
Cáritas presentó el miércoles un estudio sobre la crisis de la vivienda en el que advierte del crecimiento del realquiler de habitaciones: «Es una realidad totalmente invisibilizada»
Lidia tiene 50 años y vive en una habitación. No tiene un salón en el que sentarse a leer, un despacho en el que trabajar o estudiar, ni siquiera un comedor en el que almorzar con dignidad. Todo eso lo hace entre las cuatro paredes de su cuarto, del que no sale «para no molestar», asegura.
A pesar de ello, dice encontrarse «bastante bien». Se da con un canto en los dientes al haber encontrado, al menos, un techo bajo el que refugiarse. Paga por él 350 euros. Pero no siempre ha sido así. Ha llegado «a cobrar», por su trabajo «lo que te piden por tu habitación», y cuando no queda dinero «estás mal comiendo, mal durmiendo. Yo creo que no se puede estar peor, sinceramente».
En estas circunstancias, siempre «he recurrido a Cáritas para que me ayuden en la búsqueda activa de trabajo». Ahora mismo, por ejemplo, recibe acompañamiento de Cáritas Sigüenza-Guadalajara a través de su programa de empleo. «Me estoy formando para poder trabajar en atención al cliente», explica.
Un recurso habitual
Su historia, sin embargo, es extrema pero no inusual. El tema del realquiler de habitaciones, que hasta hace relativamente poco estaba vinculado exclusivamente al sector estudiantil, «hoy se ha convertido en uno de los recursos utilizados por familias expulsadas del mercado ordinario de vivienda, en ocasiones mediante relaciones contractuales débiles, informales o incluso sin contrato», advierte Thomas Ubrich, sociólogo del comité técnico de la Fundación FOESSA y uno de los presentadores, este miércoles, del informe Del alquiler inaccesible al realquiler de supervivencia en el que la entidad aborda la crisis del sector inmobiliario.
La vivienda imposible: del alquiler inaccesible al realquiler de supervivencia presentado por Cáritas advierte de que el 50,6 % de las personas que alquilan no tendrían un nivel de ingresos suficientes para acceder hoy al mercado.
La ausencia de contrato no solo provoca todo tipo de abusos, sino también que sea una situación difícil de cuantificar. «Es una realidad invisibilizada», confirma Ubrich. «Nosotros el dato que manejamos está hecho en base a las personas que atendimos en 2025». De entre todos ellos, «hubo 266.435 personas que se vieron obligadas a realquilar un espacio dentro de una vivienda», detalla. «Somos muchos los que lo estamos pasando súper mal. No tenemos derecho a nada. Si nos pasa cualquier cosa, no podemos quejarnos ante nadie», lamenta Lidia.
Cambiar la mirada
Ante casos como el de Lidia, la entidad llama a una «intervención pública bien orientada» y que actúe de forma integral ante una crisis que es multicausal.
Hay una brecha de accesibilidad entre precios e ingresos, una crisis de asequibilidad para quienes soportan costes residenciales excesivos y una falta estructural de vivienda pública y social para los hogares más vulnerables. «Por eso, no nos podemos enfocar exclusivamente en construir más»; hay que pensar otras medidas que ayuden a personas como Lidia, que ni siquiera puede acceder a un alquiler normalizado.
Frente a esta realidad, la Fundación FOESSA propone una batería de medidas distintas en función del colectivo y del territorio: Para hogares con ingresos medios, pero sin ahorro, «pueden ser relevantes mecanismos que reduzcan la barrera de entrada y faciliten financiación responsable». Para hogares con ingresos bajos o inestables, «el eje debe ser el alquiler social por parte de las administraciones públicas». Para territorios tensionados, «hacen falta medidas de ampliación de oferta efectiva y regulación que eviten que la presión de la demanda expulse a los residentes con menor capacidad económica». Para zonas donde el alquiler aparece más excluyente que la compra, «la prioridad puede ser ampliar el parque de alquiler asequible y corregir la escasez de oferta».
- 50,6 % de las personas que alquilan no podrían acceder hoy al mercado del alquiler.
- Siete de cada diez inquilinos no podrían comprar hoy un piso.
- 266 mil personas atendidas por Cáritas en 2025 recurrieron al realquiler de cuartos.
- 40 mil euros de ahorro harían falta para comprarse una vivienda, según Cáritas.
Por último, Thomas Ubrich ve necesario «aumentar el parque público de vivienda». Y los datos le dan la razón: Los pisos sociales en España representan el 1,7 % , mientras que la media europea se sitúa en el 9 %.
Una visión técnica que María González Dyne, secretaria general de Cáritas Española, aspira a que se compagine con un cambio de percepción: «Es posible mirar la vivienda como un espacio físico, es decir, cuatro paredes más o menos amplias. Pero esta mirada deja fuera lo esencial: la vivienda es, ante todo, el lugar donde se despliega el hogar».