Crítica sin necesidad de un lanzallamas - Alfa y Omega

Crítica sin necesidad de un lanzallamas

Ricardo Ruiz de la Serna
Detalle de la portada

Con el título Los hombres de lo eterno. Conferencias 1945-1980, Rialp acaba de publicar una magnífica compilación de conferencias impartidas por Gustave Thibon (1903-2001) a lo largo de 35 años y traducidas por David Cerdá. Este libro complementa, de algún modo, la colección de artículos que la misma editorial publicó hace ya muchos años (El equilibrio y la armonía, 1981). A lo largo de sus 348 páginas, con índice e introducción a cargo de Françoise Chauvin, la obra reúne conferencias seleccionadas a partir de dos criterios: que se conserve una versión manuscrita y, además, una grabación mecanografiada. El resultado es un corpus de 20 textos deslumbrantes que se estructuran en cuatro partes: «Facere veritatem», «Transmitir, servir, compartir», «¿Seremos “derrotados por nuestras conquistas”? y «Despertar al “hombre nuevo” en el hombre de hoy». 

El libro es un festín para la inteligencia y un banquete para el buen sentido. Como señala Chauvin en la introducción, Thibon «tenía el don de compartir con todos no ya las mismas verdades a la misma profundidad, sino las mismas verdades a distintos niveles, desde los lugares comunes hasta “la puerta infranqueable”». Autodidacta, erudito, Thibon no se reconocía como un maestro tanto como «uno de vosotros; camino y busco con vosotros: no tengo discípulos, solo amigos». Por doquier rezuma, sin embargo, el amor por las humanidades clásicas y contemporáneas, desde Platón hasta Nietzsche.

Es difícil seleccionar cuál de estas 20 conferencias es más brillante, cuál reviste mayor actualidad, cuál expone una crítica más audaz a nuestro tiempo. He aquí tal vez el rasgo más valioso de estos textos: se atreven a criticar sin requerir para ello un lanzallamas. Por doquier rebosan el sentido común, la bonhomía de quien ilumina sin deslumbrar y cierto sentido del humor que recuerda a Mark Twain, cuya memoria celebra Thibon. Esto no es fácil si pensamos el tiempo que le tocó vivir: las dos guerras mundiales, la ocupación de Francia, la pérdida del imperio, la Guerra Fría… Frente a los intentos de condenar a nuestra civilización, Thibon se aferra a su legado y lo rescata de los abandonos y las traiciones sufridas a lo largo del tiempo.

Así, el autor señala que «el hombre moderno corre el peligro de no ser más que un cerebro que gira vacío entre el cielo y la tierra, gracias a un materialismo sin sangre y a un falso idealismo. Para evitar este riesgo, debemos volver a entrar en contacto con las dos grandes realidades con las que ningún artificio interfiere: la naturaleza, obra de Dios, y Dios mismo». Thibon dice más adelante que «el hombre del siglo XX es víctima de que se haya roto el equilibrio entre su poder sobre las cosas y su capacidad de vida interior. […] El progreso técnico, cuya función en principio es reducir nuestra esclavitud, en realidad nos esclaviza cada vez más». Nuestro hombre condena la prisa («el valor que concedemos a la velocidad crece a expensas de los valores en los que se basa toda civilización») y rescata la calma («deberíamos alabar la lentitud»).

A pesar de que las conferencias se impartieron hace muchos años, conservan una actualidad indiscutible y dolorosa: «La nueva moral no solo justifica cualquier cosa, sino que la impone. Lo que ayer estaba prohibido ahora no es que esté permitido, es que es obligatorio». Frente a lo conservador y lo progresista, Thibon propone lo eterno: «Intento ser eternista. Lo verdadero, lo bello y lo bueno son de todos los tiempos: son de hoy, son de ayer, son de siempre».

Sea, pues, bienvenido a nuestras bibliotecas este libro de Gustave Thibon que Rialp ha publicado en buena hora. Que ustedes lo disfruten.

Los hombres de lo eterno
Autor:

Gustave Thibon

Editorial:

Rialp

Año de publicación:

2024

Páginas:

348

Precio:

25 €

Portada de 'Los hombres de lo eterno'