Conversión ecológica, antropología integral - Alfa y Omega

Conversión ecológica, antropología integral

José Francisco Serrano Oceja

Son muchos los libros, las investigaciones y los artículos que se han publicado sobre la encíclica del Papa Francisco Laudato si. ¿Cuál es la diferencia de este que acaba de presentarse? Varias son las respuestas. Quizá una primera es que los editores del libro, monseñor Fernando Chica Arellano, observador permanente de la Santa Sede ante la FAO, PAM e IFAD, y el director de la BAC, Carlos Granados, habían planificado este comentario una vez que hubiera pasado un tiempo prudencial desde la publicación del texto pontificio con lo que se incluiría, implícita y explícitamente, la perspectiva de la recepción. En este sentido hay que destacar la colaboración de monseñor Víctor Manuel Fernández en la parte que habla de la mirada mezquina que algunos han utilizado para leer y comentar la encíclica. La respuesta del rector de la Universidad Católica de Argentina pasa por recordar tanto los contextos como los textos de las ideas principales en relación con las preguntas y las necesidades que están en el trasfondo de Laudato si. Respuestas que parten de la afirmación de que «si alguien se pregunta por qué el Papa quiso escribir una encíclica sobre el medio ambiente, podríamos responder que lo ha hecho por fidelidad al nombre que eligió, pero en realidad la respuesta está en el primer título de la presentación: Nada de este mundo nos resulta indiferente».

Como en la encíclica del Papa «todo está relacionado», la segunda novedad es la capacidad del libro de exponer las geografías de esa relación. Este criterio de lectura es clave para entender los núcleos sobre los que el Papa construye esta arquitectura de «conversión ecológica», de una «antropología integral». Frente a las lecturas fragmentarias de la encíclica, no pocas de las cuales se basan en la estrategia de sacar de contexto los temas y las afirmaciones, este libro ofrece al lector un plataforma de altura sobre la que tener una mayor, y más adecuada visión de conjunto. Por ejemplo, como señala el cardenal Gerhard L. Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en referencia a dos líneas que son fundamentales en este pontificado, el libro recoge «la preocupación por la tierra como la habitación común de todos los hombres y el amor a los pobres, para que pueda ser superada la división del mundo en centros de poder, por un lado, y periferias existenciales y sociales olvidadas, por otro».

La respuesta tercera, entre otros aspectos, es la calidad, sinónimo de autoridad científica, moral y de experiencia, de los autores. Aquí se percibe un especial cuidado en los criterios que se han utilizado para seleccionar a quienes interpretan la sinfonía, que es la encíclica como partitura. Los nombres, además de los ya citados, son: cardenales Jean-Louis Tauran, Peter K. A. Turkson, Beniamino Stella; monseñor Jesús Sanz Montes; monseñor Fernando Chica Arellano, y los profesores Juan de Dios Larrú; Michael Roy, secretario general de Cáritas Internationalis; Emilio López-Barajas Zayas; Gerardo del Pozo Abejón; Carlos Granados; Fernando del Pino Calvo-Sotelo; Lluis Oviedo Torró, OFM; Álvaro Garre Garre; Arturo Bellocq, y Alberto García.

Loado seas, mi Señor. Comentario a la encíclica Laudato si’ del Papa Francisco
Autor:

Fernando Chica Arellano y Carlos Granados (ed.)

Editorial:

BAC