Condonar la deuda externa «no es limosna, es justicia» - Alfa y Omega

Condonar la deuda externa «no es limosna, es justicia»

La CEE organiza una jornada para concienciar del sufrimiento que provoca la deuda internacional en el mundo

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Una mujer sin hogar cocina para su familia en una calle de Sao Paulo, en Brasil
Una mujer sin hogar cocina para su familia en una calle de San Paulo, en Brasil. Foto: CNS.

En el marco del Jubileo 2025 y como preparación a la IV Conferencia Internacional de Financiación del Desarrollo de la ONU que tendrá lugar en Sevilla del 30 de junio al 3 de julio, el próximo 11 de marzo el campus de la ciudad andaluza de la Universidad Loyola acogerá la Jornada ¿Deuda o desarrollo? Financiación para el desarrollo y la doctrina social de la Iglesia.

Organizada por el departamento de Ecología Integral de la Conferencia Episcopal Española, la archidiócesis de Sevilla y la Universidad Loyola, tiene como objetivo concienciar sobre el sufrimiento de numerosas poblaciones como consecuencia de la desigualdad y el endeudamiento estructural. Para Eduardo Agosta, director del citado departamento de la CEE, «es una cuestión de justicia».

¿Es la deuda externa el principal obstáculo al desarrollo del tercer mundo?
Soy más especialista en ecología integral que en economía, pero sin duda perdonar las deudas a países que están imposibilitados para pagarlas atiende a una razón de justicia. Esto está relacionado con la deuda climática, ya que durante años los países más desarrollados han deteriorado el medio ambiente de los más desfavorecidos. La huella de carbono ha generado un desarrollo excesivo en los primero sy una injusticia en los últimos. No es cuestión de limosna, es cuestión de justicia.

«No me canso de repetir que la deuda externa se ha convertido en un instrumento de control, a través del cual algunos gobiernos e instituciones financieras privadas de los países más ricos no tienen escrúpulos de explotar de manera indiscriminada los recursos humanos y naturales de los países más pobres, a fin de satisfacer las exigencias de los propios mercados».

Del mensaje del Papa para la LVIII Jornada Mundial de la Paz 2025

¿Es una perspectiva realista?
Ya no se puede seguir contaminando, por la pérdida de vidas que ocasiona, y es necesaria una reparación del daño causado. Estos países nunca van a poder reducir su deuda porque están en una cadena de miseria. A eso responden los pronunciamientos de la doctrina social de la Iglesia. Por eso es precisa una reestructuración de los mecanismos de financiación que también involucre a empresas internacionales.

Pero condonar la deuda no es una práctica habitual…
Creo que hay una llamada a la ética y a la búsqueda de la verdad y del bien común que acarrean la intención de mejorar las condiciones financieras en los países pobres. Veo una mayor conciencia de la necesidad de reparar los errores que han cometido los más desarrollados y también observo un cierto deseo de hacerse cargo de estos problemas. Incorporar incluso al sector privado para perdonar toda o buena parte la deuda no es solo una propuesta de Iglesia, sino un horizonte para todos los actores en este proceso.

¿Y España?

Al estar dentro de la Unión Europea, España tiene una mirada más humanista de ayuda al desarrollo, pero nuestro contexto actual de cambio geopolítico inevitablemente tendrá repercusiones en la economía y la industria. Eso va a llevar a la Unión Europea a reestructurar su posición y quizá ponga eso en peligro su postura sobre la condonación de la deuda a terceros países. Es un debate de mucho calado que tiene que llegar hasta las Naciones Unidas inevitablemente.