Concluye el Año Ignaciano con una celebración en la basílica de Loyola - Alfa y Omega

Concluye el Año Ignaciano con una celebración en la basílica de Loyola

El padre Arturo Sosa, Superior general de los jesuitas, ha puesto el broche de oro a este año que ha conmemorado el 500 aniversario de la conversión de san Ignacio

Redacción

El obispo de Pamplona, Francisco Pérez, arzobispo de Pamplona, ha presidido esta eucaristía en la basílica de la localidad natal del santo español nacido en Loyola el 23 de octubre de 1491. A la ceremonia de este domingo también ha acudido el Superior general de los jesuitas, el padre Arturo Sosa, que ha sido el encargado de pronunciar la homilía. Sosa ha invitado a «comprometerse con generosidad en el servicio a los demás, con una entrega total». También ha animado a reconocer a Dios en la vida de cada uno, como hizo Ignacio, ya que al hacerlo es posible comprometerse con los demás y con el cuidado de la casa común, así como colaborar en la construcción de un mundo más justo y favorecer una fraternidad auténtica: «Desde nuestra realidad diaria, en la responsabilidad social, cultural, o de trabajo; en la comunidad, en casa, en el despacho, en la política, o en la cocina; allá donde tratamos de dejar una muestra de servicio por los demás, estamos acompañando a Jesús». Porque «el mundo de hoy necesita personas que se entreguen con totalidad a amar y servir a los demás», ha destacado Sosa.

A la celebración han asistido numerosos fieles, integrantes de la familia jesuita y representantes de las autoridades civiles del País Vasco. Junto a Francisco Pérez y Arturo Sosa han concelebrado Santos Montoya, obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño; el padre Kepa Susperregi, párroco de Azpeitia; el padre Antonio España SJ, Provincial de la Compañía de Jesús en España; el padre Cipriano Díaz SJ, asistente del Padre general para Europa meridional; y el adre José Javier Pardo SJ, delegado de la plataforma de Loyola.

Durante la ceremonia, se ha renovado la consagración de la Compañía de Jesús al Sagrado Corazón de Jesús siguiendo la fórmula del padre Arrupe SJ cuando renovó la primera consagración que realizara el 1 de enero de 1872, el padre General Pieter Jan Beckx SJ. Con este acto se recuerda que la espiritualidad ignaciana se funda en el conocimiento y en el amor profundo de Jesucristo, representado en su Corazón.

Con la celebración de este domingo se pone fin al Año Ignaciano, que se inauguró en mayo de 2021. La Compañía de Jesús y sus instituciones han promovido múltiples iniciativas de carácter celebrativo, cultural, académico o espiritual, que han conmemorado el itinerario que vivió Ignacio, su herida en Pamplona, la recuperación en Loyola, el camino que le llevó a Montserrat y Manresa, y la experiencia que allí tuvo.