¿Cómo se acompaña a quienes rezan por todos? - Alfa y Omega

¿Cómo se acompaña a quienes rezan por todos?

Quienes se han dedicado a la vida contemplativa no son inmunes a los errores doctrinales, la manipulación o la intransigencia

Alfa y Omega

La Iglesia ha sido absolutamente clara sobre la gravedad del cisma cometido por las clarisas de Belorado y Orduña, que por ello mismo han incurrido en excomunión latae sententiae, como recuerdan los expertos en estas páginas. Por eso, desde las diócesis de Burgos y Vitoria se ha exhortado también a los fieles a abstenerse de participar en sus celebraciones. Pero ello es perfectamente compatible con el respeto total a la conciencia de cada una de las religiosas afectadas. Si sobre el caso planea la sospecha de algún tipo de abuso de autoridad por parte de la superiora, resulta loable que desde las diócesis afectadas se ponga en duda la supuesta unanimidad de la decisión y se salve la presunción de inocencia de las hermanas, intentando buscar cauces para que una a una puedan expresarse con libertad. 

Sin embargo la maraña de derivas del caso, que abarca desde el clima de contestación contra el Papa Francisco —que, como advierte el experto en sectas Luis Santamaría, acaba salpicando a los pontificados anteriores— hasta conflictos sobre edificios, pasando por el inminente final del mandato de la superiora lleva a preguntarse cómo se ha podido llegar hasta esta situación sin apenas sospechas de que algo muy grave se estaba gestando. Y también sin ponerle remedio. El hecho de que la vida contemplativa sea, que lo es, el corazón y la reserva espiritual de la Iglesia, no implica que quienes se han entregado a ella sean totalmente inmunes a los errores doctrinales, los engaños, la manipulación psicológica o la coacción; tampoco al sentimiento de superioridad, el elitismo o la intransigencia. Por ello es necesario que, desde la mejor tradición del ora et labora, desde la Iglesia no se confíe la salud psicológica y espiritual de los religiosos solo a la oración y a la acción del Espíritu, sino que se los acompañe y forme de manera adecuada. Esta es una de las lecciones que, más allá de los detalles extravagantes del caso, se pueden extraer de estos tristes hechos.

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