Christopher Kaczor, premio Razón Abierta: «Hay una profunda armonía entre psicología y teología» - Alfa y Omega

Christopher Kaczor, premio Razón Abierta: «Hay una profunda armonía entre psicología y teología»

ENTREVISTA / La Universidad Francisco de Vitoria y la Fundación Joseph Ratzinger/Benedicto XVI anuncian los ganadores de los premios Razón Abierta

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Christopher Kaczor, durante una charla en el instituto Fe y Razón de la universidad franciscana de Steubenville. Foto: Universidad Franciscana de Steubenville

Los premios Razón Abierta que anualmente concede la Universidad Francisco de Vitoria y la Fundación Joseph Ratzinger/Benedicto XVI ya tienen ganadores en su quinta edición. El jurado, que reconoce con estos galardones el trabajo de aquellos investigadores y docentes universitarios que dialogan desde su ciencia con la filosofía y la teología, ha otorgado su mención de Honor en la categoría de Investigación a Christopher Kaczor, profesor de Filosofía en la Loyola Marymount University, por su investigación The Gospel of Happiness. How secular psychology points to the wisdom of christian practice, un estudio sobre la relación entre la psicología positiva y la sabiduría de la tradición cristiana.

¿Cómo funciona esa relación entre psicología positiva y teología moral de la que habla en su investigación?
Son dos disciplinas académicas diferentes. La psicología positiva es el estudio científico de lo que hace que la vida valga más la pena, y se centra tanto en el bienestar individual como en el social. La psicología positiva, como tal, tiene una orientación empírica que busca confirmar o refutar las recomendaciones para la emoción positiva, el compromiso, las relaciones, el sentido de la vida y el logro personal, de la misma manera en que se prueban los medicamentos a través de estudios doble ciego.

La teología moral estudia a Dios y la conducta humana de manera humanista. Busca hacer y responder preguntas como: ¿Qué acciones están de acuerdo con la voluntad de Dios para nosotros, dado lo que fuimos creados para ser como criaturas humanas?. Mi libro explora la relación de la psicología positiva y la teología moral, encontrando una profunda armonía entre ellas. Ambas convergen en la medida en que ambas apuntan a prácticas compartidas que son buenas para la persona humana.

¿Por ejemplo?
Numerosos estudios psicológicos señalan el valor y la importancia del perdón, de modo que a menos que podamos perdonar a otras personas, no podemos tener relaciones a largo plazo con familiares y amigos. Tarde o temprano, cada amigo o miembro de la familia nos decepcionará u ofenderá, por lo que, a menos que podamos perdonar a los demás, nuestras relaciones terminarán. Sin relaciones amorosas con amigos y familiares, no podemos encontrar una felicidad profunda como seres humanos.

Por su lado, la teología moral también señala la importancia del perdón. En el Padrenuestro, Jesús enseñó a sus discípulos a orar: «Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden». Jesús mismo mostró un ejemplo al perdonar a los que lo estaban matando mientras estaba en la cruz. Tanto la razón como la fe apuntan a la importancia del perdón, pero de diferentes maneras.

Del mismo modo, se pueden establecer paralelismos similares con respecto a la gratitud, la ayuda a los demás e incluso la oración.

Durante años, la psicología se ha considerado un rival de la fe. ¿Cuál es el motivo de esta desconfianza?
Creo que Sigmund Freud, el fundador de la psicología moderna, tiene la culpa de presentar a la psicología como un enemigo alternativo y hostil de la fe. Pero la psicología es mucho más moderna que Freud, y los puntos de vista de Freud han sido superados en muchos sentidos. Freud pensó que practicar la religión dañaría a las personas. Pero, de hecho, la psicología contemporánea ha encontrado todo lo contrario. Martin Seligman, uno de los padres de la psicología positiva, dice que hace unos veinte años los datos sobre los efectos psicológicos positivos de la fe comenzaron a proporcionar una fuerza compensatoria a las dudas sobre la religión en el pasado. En este sentido, menciona que las personas religiosas claramente tienen menos probabilidades de abusar de las drogas, cometer delitos, divorciarse y suicidarse. También son físicamente más saludables y viven más, luchan mejor contra la depresión, y se ven menos afectadas por el divorcio, el desempleo, la enfermedad y la muerte. Y más directamente relevante es el hecho de las personas religiosas son algo más felices y más satisfechas con la vida que las personas no religiosas.

¿Hasta dónde llega entonces el alcance de la psicología?
La psicología positiva está limitada, por su propia autocomprensión, a orientarse empíricamente; es decir, que lo no se puede probar o refutar empíricamente queda fuera del alcance de la psicología positiva. Así, la psicología positiva como tal es incompetente para responder preguntas como: ¿existe Dios?, porque Dios es un ser espiritual, no corporal, y queda fuera de la investigación empírica.

Sin embargo, los hallazgos empíricos con los que trabaja la psicología pueden ser útiles para las personas de fe. Por ejemplo, tanto cristianos como no cristianos sufren de debilidad de voluntad. Saben lo que deben hacer, pero cuando llega el momento, a veces no lo hacen. La psicología positiva puede ayudar aquí con remedios para la debilidad de la voluntad.

¿A qué se refiere cuando habla del «Evangelio de la felicidad»?
A que, desde la perspectiva de la fe, Dios es la máxima felicidad de todo ser humano porque Dios es la verdad perfecta (que satisface la mente humana), la bondad perfecta (que satisface la voluntad humana) y el amor perfecto (que satisface el corazón humano). Son verdades van mucho, mucho más allá de lo que la psicología positiva nos puede dar.

Los otros premiados

El resto de los galardonados en los premios Razón Abierta, son en la categoría de Investigación: Carter Snead (University of Notre Dame), por What it means to be human; Jeffrey Bishop (Saint Louis University), Andrew Michel (Vanderbilt University School of Medicine) y Therese Lysaught (Loyola University Chicago), por Biopolitics after neuroscience; y Michael Dominic Taylor (Edith Stein Philosophy Institute / International Laudato Si’ Institute), por The foundations of nature: metaphysics of gift for an integral ecological ethic.

En la categoría de Docencia, han sido premiados John Slattery, Curtis L. Baxter, Katharine Hinman y Jennifer J. Wiseman (American Association for the Advancement of Science), por su iniciativa Science for Seminaries Program.

La fecha y lugar de la ceremonia de entrega de los premios, que en años anteriores se ha celebrado en Roma y en Madrid, está prevista para el inicio del próximo curso.