Cerrojazo en la capilla de Geografía de la Complutense

Un aula de diez metros cuadrados, sin ventilación, a la que se accede tras atravesar otros despachos y en la que no cabe ni un banco de la anterior capilla. Ése es el lugar que el Decanato de Geografía…

Rosa Cuervas-Mons
Un grupo de estudiantes de Geografía pega un cartel con las palabras del Papa Francisco sobre persecución religiosa

Un aula de diez metros cuadrados, sin ventilación, a la que se accede tras atravesar otros despachos y en la que no cabe ni un banco de la anterior capilla. Ése es el lugar que el Decanato de Geografía e Historia de la Universidad Complutense ofrece como nuevo emplazamiento de la actual -y ahora clausurada- capilla. Un sitio, denuncia el Arzobispado, que no cumple los requisitos mínimos para el culto. Es otro capítulo más de un conflicto surgido con el actual Rector, José Carrillo, llegado a la Universidad en 2011

Lunes, en pleno mes de julio y con los estudiantes de vacaciones. No parece la mejor fecha para convocar una Misa en una capilla universitaria, pero, redes sociales y nuevas tecnologías mediante, en la celebrada el pasado lunes, en la capilla de Geografía e Historia de la Complutense, no cabía ni un alfiler.

Jóvenes estudiantes -algunos recién llegados de las excavaciones arqueológicas donde pasaban el verano-, alumnos y profesores, compañeros y amigos de la Facultad, abarrotaban los doce bancos de la capilla, los pasillos, la puerta, los laterales del altar… En el primer banco, los cuatro chicos del coro que todavía no se habían ido de veraneo, acompañados por la vigorosa voz de una feligresía emocionada y, todo hay que decirlo, algo enfadada. Se habían enterado de la misa tras el mensaje de auxilio que lanzó el capellán de la Facultad, don Javier Carralón, ante el anuncio unilateral de cierre del oratorio por parte del Decano, don Luis Otero. «Os escribo preocupado porque el Decano de la Facultad ha remitido una carta diciendo que este martes día 15 de julio desmantelará la capilla y comenzará las obras para convertirla en un aula. Todo ello sin haber concedido otro espacio hábil para trasladarla. (…) Tendremos una Misa el lunes 14 a las 13 h. en la capilla para pedir juntos por esta intención especial. Contamos con vuestra oración y apoyo».

A esta petición se sumó también la Asociación de Abogados Cristianos, que comenzó una recogida de firmas para impedir el cierre de la capilla. Desde entonces, y tras la multitudinaria Misa, decenas de estudiantes permanecen custodiando una capilla que amaneció, el pasado martes, cerrada a cal y canto y en la que se impide, ya, el culto. Intentaron pasar la noche entera en la capilla, haciendo adoración, pero los echaron a la calle.

A la mañana siguiente, la Facultad había cambiado la cerradura de la capilla. El Decano dejaba pasar al capellán, vigilado, a verla, pero no a celebrar Misa.

«No se ha llegado a un acuerdo, Luis, no puedes tomar la decisión así si no hay acuerdo, porque es dictatorial». Los intentos de razonar del capellán no sirvieron de mucho; el Decano no abrió la capilla. Al cierre de esta edición, continuaban celebrándose Misas de campaña, como forma de manifestar, pacíficamente, el desacuerdo de la comunidad con la decisión unilateral del Decanato.

Ésta de julio es la última de las polémicas surgidas en torno a las siete capillas universitarias instaladas en la Universidad Complutense de Madrid, objeto de debate desde la llegada, en 2011, del Rector don José Carrillo, hijo del histórico dirigente comunista Santiago Carrillo.

Un día después de resultar elegido, el nuevo Rector manifestaba su deseo de abrir un debate sobre la presencia de capillas en la Universidad. «Las capillas, o no hacen falta, o hacen falta para todas las confesiones, porque el respeto a la libertad de culto es para todos los cultos. Creo que si uno está en su pueblo y tiene la iglesia a tres kilómetros y se respeta de esa forma la libertad de culto, aquí, donde tenemos una iglesia a dos kilómetros y una capilla justo enfrente del Rectorado, también debería ser así», decía en una entrevista concedida al diario Público.

No cabe ni un banco

El capellán observa el espacio que ofrece el Decano, que va tras él

Lo que no explicaba Carrillo entonces es que, en 1993, el entonces arzobispo de Madrid, cardenal Ángel Suquía, y el Rector de la Universidad Complutense, don Gustavo Villapalos, firmaron un Acuerdo sobre Asistencia Religiosa Católica que regulaba la presencia de capillas en las distintas Facultades de la Universidad. El acuerdo debía haberse renovado en 2013, y con esa intención se convocaron distintas reuniones entre Universidad y Arzobispado, sin llegar a un acuerdo definitivo. Ahora, la Universidad parece haber dado por expirados los Acuerdos de manera unilateral.

Como explica el Delegado de Pastoral Universitaria, don Feliciano Rodríguez, a Alfa y Omega, con estas capillas «la Iglesia sólo pretende ofrecer legítimamente un servicio a la comunidad de creyentes y, en general, un servicio a la verdad y al hombre. A nadie se impone, a todos se ofrece, con respeto, y a los creyentes que lo solicitan, que son un número importante, se les atiende y ayuda. Estamos en el ámbito de los derechos fundamentales. Un servicio así es para la universidad correspondiente algo que la prestigia y ennoblece».

Cuenta el padre Javier Carralón que, a las Misas de Geografía e Historia, acude a diario entre quince y veinte estudiantes. «Y hay otras actividades, como adoraciones o Vigilias -la de Geografía es una comunidad pastoral muy amplia y viva-, que necesitan un espacio más amplio y más digno» que el que ofrece el Decanato. Porque lo que ofrece es, explica don Feliciano, un aula «más pequeña que la actual sacristía. No cabe ni un banco de los doce que hay. Menos aún el altar, las imágenes, sagrario… No hay un espacio mínimo para la liturgia, para celebrar los sacramentos. Faltan condiciones mínimas de higiene, seguridad, independencia, accesibilidad».

De esta forma, y tal como denuncia el Arzobispado, el llamado traslado de la capilla se convierte, en la práctica, en un cierre. «El Decano tiene facultad para un traslado del lugar sagrado cuando haya para ello razones adecuadas y haciéndolo de manera razonable», reconoce don Feliciano, que denuncia que el espacio que se ofrece no cumple esas condiciones.

¿Infrautilizada?

El padre Feliciano preside la Misa del pasado lunes

En una breve conversación con la Presidenta de Abogados Cristianos, doña Polonia Castellanos, el Decano de la Facultad se ratificó en su decisión de cierre, aseguró contar con el respaldo del Rector y explicó que necesitaba el espacio de la capilla para ampliar el Museo Antropológico. Dijo, además, que la capilla estaba infrautilizada.

No piensan lo mismo los estudiantes acampados en la Facultad. María Fernández, representante de los estudiantes, explica a Alfa y Omega que la capilla es el lugar en el que muchos buscan serenidad en medio del ruido universitario. «Muchos amigos míos, ateos, vienen aquí a menudo».

Creada la polémica, lo importante es encontrar una solución, y para eso, el Arzobispado da todas las facilidades: «El Arzobispado, si al fin se impone la determinación del Decano, está dispuesto a acatar la medida de la autoridad, y desacralizar el lugar de la actual capilla. Pero no podemos, ni debemos, dejar que esto se produzca dando la impresión de que ha sido una medida consensuada y pactada por las dos partes. No lo ha sido», explica el padre Feliciano. «Suponiendo que la Facultad tenga, efectivamente, problemas de espacio, hay que preguntarse si desmantelar la capilla soluciona el problema, lo cual nos parece altamente improbable».

Este polémico cierre se suma al ataque de un grupo de radicales a los jóvenes de Comunión y Liberación en marzo de este año, en Periodismo, y a la profanación de la capilla del Campus de Somosaguas por la asociación universitaria Contrapoder.

Del espíritu negociador del Arzobispado dan buena cuenta los intentos de renovación dialogada de los Acuerdos del 93. «Con el nuevo equipo rectoral, y acuciados precisamente por el caso de la Facultad de Geografía e Historia, se han seguido esas negociaciones. En la última reunión de la comisión mixta, presentamos un borrador de acuerdo renovado, que en las líneas generales coincidía, según pudimos comprobar en la conversación, con lo que pensaban los representantes de la Complutense. Quedaron en volvernos a convocar, pero no lo han hecho hasta el día de hoy».

Mientras la Asociación de Abogados Cristianos prepara una denuncia contra el Decanato por incurrir en un hecho tipificado en el artículo 523 del Código Penal –el que con violencia, amenaza, tumulto o vías de hecho, impidiere, interrumpiere o perturbare los actos, funciones, ceremonias o manifestaciones de las confesiones religiosas inscritas en el correspondiente registro público del Ministerio de Justicia e Interior…-, el Arzobispado espera una solución dialogada y adecuada para las dos partes. Y en el campus madrileño, entre termos de café y sacos de dormir, un grupo de jóvenes resiste ante las puertas de una capilla cerrada a golpe de cerrojazo, con el Santísimo dentro.

«Aguantar todo el tiempo que podamos, rezar, estar tranquilos y esperanzados». Ése es su plan.

Rosa Cuervas-Mons

 

[w8_toggle margin_bottom=»10px» title=»Sobre la capilla en la Facultad de Geografía»]

Nota del Arzobispado de Madrid a propósito del cierre de la capilla de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense

En relación a la nota de prensa que el 14 de Julio de 2014 ha hecho pública la Dirección de Comunicación de la Universidad Complutense sobre el cierre de la capilla de la Facultad de Geografía e Historia, el Arzobispado de Madrid se ve obligado a manifestar lo siguiente:

1) El Arzobispado de Madrid nunca aceptó el traslado de la capilla al lugar propuesto por el señor Decano por considerarlo insuficiente e inadecuado. Así lo manifestó en las reuniones de la Comisión mixta establecida para revisar el Acuerdo entre la Universidad Complutense y el Arzobispado de Madrid que tuvieron lugar los días 23 de enero y 28 de febrero de 2013. El Arzobispado manifestó entonces sus razones por las que no podía aceptar la nueva ubicación y estuvo siempre dispuesto, como lo está ahora, a negociar un lugar idóneo para el culto católico. No se ajusta a la verdad afirmar que el Arzobispado aceptó, a través de Pastoral Universitaria, el traslado de la capilla a la ubicación propuesta.

2) En diciembre de 2013, antes de expirar el convenio entre la Universidad y el Arzobispado, la Comisión mixta se reunió de nuevo con el ánimo de la renovación y actualización del mismo, y en dicha reunión no se trató el tema de la capilla, sino que se intercambiaron ideas sobre el marco y el contenido del Convenio. El Arzobispado, por su parte, entregó por escrito su propuesta y quedó a la espera de una nueva convocatoria de la Comisión, que hasta el momento no ha tenido lugar. El Arzobispado entiende que el hecho de que aún no haya sido renovado no significa que no siga vigente el Convenio, dada la disposición de ambas partes de mantenerlo con las modificaciones que sean acordadas, como quedó expresamente manifestado en la Comisión.

3) El Arzobispado ha reconocido siempre la autoridad y competencia que la Junta de Facultad tiene sobre la reorganización de los espacios de la misma, y por tanto nunca se ha opuesto a acatar las normas que en este sentido determine. Pero en honor a la verdad y a la justicia siempre ha dejado claro que no se puede hablar de traslado de la capilla cuando el lugar que se ofrece para la misma no reúne las condiciones necesarias de aforo y seguridad para la celebración del culto católico. Proponer el traslado de la capilla en estas condiciones es lo mismo que cerrarla.

4) El Arzobispado, por tanto, está dispuesto a seguir negociando sobre este tema para llegar a un acuerdo justo y consensuado. Tampoco se opondrá a aceptar una decisión de la autoridad competente, aun en el caso de que no le parezca justa. Pero tiene obligación de informar siempre, especialmente a los fieles cristianos universitarios, de toda la verdad.

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