Cereza. Polvo. Silla. ¡Más! - Alfa y Omega

En el país donde está La gran fábrica de las palabras sus habitantes solo pueden pronunciar aquellas que compran. Las hay muy caras y únicamente se dicen si eres muy rico. Algunas se tiran a la papelera, pero claro, normalmente significan muy poco. Como «conejo» o «filodendro». Bruno es un niño que no tiene muchos posibles y anda cazando las que vuelan. Está enamorado de Andrea y quiere expresarle su amor, pero no lo puede hacer con palabras como «cereza», «polvo» o «silla». Este libro infantil, escrito por Agnès de Lestrade, editado por Tramuntana y que hace poco ha llegado a mis manos, es una belleza tanto para los más pequeños, con unas ilustraciones únicas de Valeria Docampo, como para los adultos, que, en demasiadas ocasiones, proferimos palabras sin calibrar detenidamente su significado, por un lado, y su impronta en quien las recibe, por el otro. El pequeño niño que quiere conquistar a su amada retuerce el cerebro y el corazón para articular, con las escasas posibilidades que tiene, una palabra que le llegue al alma, que lance su mensaje de forma nítida, que sea capaz de superar a su rico adversario. Bruno guarda una, la exacta, desde hace tiempo. «¡Más!».