Carriquiry sobre su nuevo libro: «No oculta preguntas inquietantes»  - Alfa y Omega

Carriquiry sobre su nuevo libro: «No oculta preguntas inquietantes» 

La nueva publicación saldrá a mediados de septiembre y está llena de anécdotas sobre sus 48 años al servicio de cinco pontificados en el Vaticano

José Alberto Rugeles Martínez
Guzmán Carriquiry y José Alberto Rugeles, vicepresidente del Foro de Laicos de España, durante la entrevista
Guzmán Carriquiry y José Alberto Rugeles, vicepresidente del Foro de Laicos de España, durante la entrevista. Foto cedida por José Alberto Rugeles.

Se trata de una de las personalidades más destacadas del laicado hispanoamericano. Y más polifacéticas. Guzmán Carriquiry, uruguayo nacido en 1943, llegó a Roma siendo un joven de 26 años para trabajar en el entonces llamado Consejo Pontificio para los Laicos y allí, en la Città Eterna, se quedó hasta hoy. Su nuevo libro, con más de 300 páginas y que próximamente podremos encontrar en las librerías, refleja toda esa experiencia.

—Próximamente tendremos una sorpresa vinculada a usted y al mundo de la escritura, ¿es cierto?
—Sí, el 12 de septiembre en todas las librerías de Italia estará mi libro publicado por la editorial Cantagalli con el título: El testigo. Medio siglo de un laico en las salas del Vaticano. Poco después, a mediados de septiembre, saldrá en español en la editorial mexicana Sapientia, que lo distribuirá también a través de internet.

—¿Por qué ese libro y por qué ahora?
—Desde hace tiempo, familiares, amigos, colegas de la Curia romana e incluso prelados importantes de la Santa Sede me han alentado a escribir mis memorias. Un laico venido del fin del mundo —como diría el Papa Francisco— con 26 años para trabajar en la Curia romana, que después fueron 48 años al servicio de cinco pontificados. He tenido una experiencia muy especial y original. En el libro trato de comunicar esa experiencia de vida y de trabajo en el corazón de la Iglesia.

—Se puede decir que el libro es fruto del amor a la Iglesia, del amor al papado como institución y de un profundo conocimiento de la Curia romana.
—No habría escrito este libro si no pensara que su lectura pudiera ayudar a comunicar un gran amor a la madre Iglesia porque quiero estimular un mayor respeto y devoción a los sucesores de Pedro. Todo eso partiendo de una experiencia viva que he compartido durante estos casi cincuenta años en Roma.

Portada del nuevo libro de Guzmán Carriquiry.

Portada del nuevo libro de Guzmán Carriquiry.

—Cuando uno lo comienza a leer, encuentra que no es un libro azucarado y que no disimula las realidades, sino que las trata en profundidad siendo objetivo.
—He tratado de destacar toda la positividad del magisterio de los sucesivos pontífices. El libro recorre mi novedad de vida en el Vaticano; encuentros, situaciones vividas, trabajos realizados y anécdotas. Pero, al mismo tiempo, esa experiencia también va provocando reflexiones, juicios y apreciaciones. No es un cuento de agua de rosas. No silencia las situaciones críticas ni oculta las preguntas inquietantes que muchas veces me he planteado muy dentro del corazón.

Presenta reflexiones críticas y propositivas al trabajo en la Curia romana que, por otra parte, he tenido posibilidad de compartir con diversos Papas. Aunque también ha habido muchas situaciones que nos han provocado preocupación, disgustos, incluso vergüenza, son mucho más grandes las luces y los frutos que se destacan en el libro.

—¿Cómo valora el momento actual de la Iglesia?
—Lo veo con mucha esperanza. Dejé la redacción definitiva del libro para su impresión sólo quince días después de que el cónclave eligiera al cardenal Prevost como Santo Padre. Así que el libro concluye con un «muerto el Papa, ¡viva el Papa!», con un capítulo que se titula: «Viva el Papa León XIV». Esa tiene que ser la reacción inmediata y determinada de todo católico que vive a fondo la comunión de la Iglesia; el amor, la devoción al sucesor de Pedro, la oración por su persona y por sus intenciones. Han bastado 15 días para conocer su biografía, escuchar sus primeras intervenciones y apreciar sus primeros gestos.