Cáritas y Comillas: «Es imposible imaginar una sociedad sin inmigrantes»

Entidad social y universidad presentan el estudio Un arraigo en el alambre, con datos que avalan su integración en nuestro país así como sus dificultades para vivir

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Foto: Caritas Española

«Muchos de los datos que nos hemos encontrado tienen poco que ver con los estereotipos sobre los migrantes que tenemos en la cabeza o que aparecen en los medios», ha afirmado este martes Juan Iglesias, director de la Cátedra de Refugiados y Migrantes Forzosos de Comillas, durante la presentación del estudio Un arraigo sobre el alambre, a cargo de Cáritas Española y de dicha cátedra.

«Se trata de una fotografía de la situación de los inmigrantes en España», señaló Natalia Peiro, secretaria general de Cáritas, con datos reveladores sobre su grado de arraigo y su nivel de integración socio-económica, y sobre la evolución del sentimiento anti-inmigrante en España.

Una integración precaria

Así, el estudio indica por ejemplo que los niveles de estudios de la población inmigrante son muy similares a los de población española –el 23 % son universitarios–­, lo que no cuadra con sus malas condiciones laborales. El director de la cátedra de Comillas destacó en este sentido que los inmigrantes padecen «una integración socioeconómica precaria», pues solo el 25 % disfruta de cualificaciones laborales medias y altas. «Tienen una escasa movilidad social, alto desempleo, contratos precarios, alta temporalidad… Su salario medio es de 926 euros al mes, muy por debajo del de los nativos, y hay una fuerte incidencia de la pobreza», señaló Iglesias.

Paradójicamente, el estudio desmonta un estereotipo asentado en la conciencia social, pues los inmigrantes «hacen una menor utilización de los sistemas de protección social: los datos lo dicen. No abusan, como se suele pensar, sino que ellos mismos son sostenedores de nuestro sistema de bienestar. El trabajo barato y flexible que realizan da estabilidad a nuestro modelo, así como los trabajos de cuidado y trabajo doméstico en los que están empleados la mayoría de ellos».

Otros datos que arroja Un arraigo sobre el alambre son la elevada feminización –las mujeres son mayoría, el 52 %– y la juventud de la población migrante, con sus 33 años de media, «un dato de mucha importancia a la hora de asegurar medidas de protección social», ha dicho Iglesias.

Además, este colectivo presenta un fuerte arraigo, pues «apuestan por quedarse en España y continuar sus procesos vitales y familiares en nuestro país». Esta tendencia la corrobora el dato de que el 27 % de los nacidos en España son hijos de extranjeros, «y uno de cada tres inmigrantes son nacionalizados, es decir, son españoles». Junto a ello, el 23 de las parejas de inmigrantes son mixtas.

Bajo sentimiento antiinmigrante

El estudio refleja asimismo que, «en contra de lo que muchos podrían pensar, el sentimiento antiinmigrante no ha crecido –ha dicho Iglesias–, pero hay riesgo de que el malestar social se transforme en hostilidad hacia ellos en los próximos años. De momento la tónica general son las relaciones cordiales y buenas».

Por todo ello, «hablar de políticas de migración es hablar de nosotros mismos. No se trata de hacer políticas humanitarias o sectoriales, sino que todo el fenómeno de la inmigración tiene que ver con la población nativa. Es un fenómeno estructural y indiscutiblemente unido al desarrollo social, demográfico y económico de nuestro país», concluyó Juan Iglesias.

«Son parte de nosotros»

Por su parte, Natalia Peiro destacó que muchas de estas personas «cuidan y limpian lo que más queremos: nuestros mayores, nuestros niños y nuestros hogares. Reponen los productos que compramos en el supermercado y van al campo a recoger los alimentos que consumimos. Muchos tienen un rostro migrante. Es imposible imaginar una sociedad sin todos estos migrantes que viven entre nosotros».

Por eso, «desde la Iglesia nos tenemos que poner siempre de la parte del que sufre», por lo que «se hace necesario un debate sereno sobre el proceso de regularización de estas personas. La normativa de extranjería debería ser revisada. Nos gustaría que nuestro país fuera más comprensivo y facilitase las concesiones de protección internacional». Todo ello encaminado a «construir juntos un futuro mejor y reconocer la riqueza que estas personas nos aportan, independientemente de su situación regular o irregular. Una persona no pierde sus derechos por el camino o en una frontera».

En esta misma línea se manifestó en la presentación de Un arraigo en el alambre Daniel Rodríguez de Blas, experto del equipo de estudios de Caritas Española, quien señaló que «el fenómeno de la inmigración vino para quedarse. Hoy está estrechamente ligado a nuestra sociedad y a nuestro modelo económico. Los datos indican que la población migrante no solo está, sino que quiere quedarse con nosotros y son parte de nosotros».